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Trofeo de corzo: por qué la popular regla del 0,25 no es exacta

Esta extendida multiplicación se usa para calcular la puntuación de un corzo. Diego Cabello de los Cobos te explica por qué no debes fiarte del resultado.

corzo

Por Diego Cabello de los Cobos (Socio fundado de Taxtrophy, medidor oficial de la JNHTC y del CIC)

Con el paso de los años el corzo (Capreolus capreolus) ha ido ganando gran atractivo en nuestro sector. Su espectacular expansión por casi todo el país ha hecho que muchos cazadores se interesen cada vez más por esta especie. En España podemos presumir de tener en la actualidad los mejores corzos de Europa y por ende del mundo.

Año a año las redes sociales y los grupos de WhatsApp se invaden de cientos de fotos de espectaculares trofeos cazados en nuestra geografía. Este interés ha provocado que muchos se preocupen por la calidad de sus trofeos, mucho más que con cochinos o venados, por ejemplo.

La medición de un corzo y la regla del 0,25

El trofeo de corzo es uno de los más complejos de medir porque se necesitan varias herramientas de precisión y mucha experiencia para darle el valor correcto a los puntos de belleza (color, perlas, rosetas, puntas y bonificación).

Por muchos cazadores es conocida la regla del 0,25, que consiste en multiplicar el peso bruto del trofeo (cráneo incluido, pero sin restos de materia extraña y sin mandíbula inferior) por 0,25. Esta rápida fórmula es aceptada por bastantes corceros para poder concluir que un corzo tiene que tener ‘x’ puntos. Sin quitarle valor alguno a quienes realizaran ese estudio y sacaran esas conclusiones generales, en mi opinión, la medición de un trofeo de corzo presenta una complicación mucho mayor que una simple multiplicación.

La fórmula del 0,25 tiende a generalizar en exceso y si la tenemos en cuenta para todos los corzos que cazamos, el error en muchos casos es mayúsculo. Yo diría que es una fórmula que se cumple en un determinado número de trofeos que tienen una forma típica y que no son excesivamente grandes. En este grupo incluyo trofeos que no lleguen a medalla de oro. Es decir, que se queden por debajo de 130 puntos CIC.

Cuando nos vamos a trofeos grandes, de 130 puntos en adelante, he visto fallar a la fórmula en 20-25 puntos hacia arriba y hacia abajo, incluso siendo corzos con seis puntas y una forma típica. Por ello pienso que para saber los puntos de un corzo lo que hay que hacer es sentarse y medirlo, con las herramientas pertinentes y la experiencia necesaria para valorar correctamente la belleza.

La regla del 0,25 frente a la fórmula CIC

Este año estoy realizando mi propio estudio comparando la fórmula CIC y la fórmula del 0,25. En el momento de escribir este artículo he medido 57 corzos y en 37 de ellos (casi el 65% de la muestra) la puntuación real ha variado en más de 5 puntos por arriba o por abajo, (en la mayoría de los corzos por abajo).

Esto quiere decir que en 37 de ellos no se cumple la fórmula 0,25 por más de 5 puntos y que el error generalmente le ‘regalaba’ más puntos si sólo teníamos esta regla. A final de temporada tendré una muestra de unos 350 o 400 corzos medidos de todos los tamaños y podremos sacar más conclusiones. Hablo de una apreciación de 5 puntos porque es el error que me parece que sería aceptable.

Una primera toma de contacto con el corzo

Esta es una fórmula complementaria a la medición del corzo pero para hablar con propiedad de los puntos de un trofeo lo que debemos de hacer es medirlo por completo. Después de mis comprobaciones he visto fallar a la formula en 27,61 puntos por arriba y 26,42 puntos por abajo. La diferencia entre ser medalla de plata y no ser tan siquiera bronce.

Con esta reflexión intento dar valor a la formula CIC y hacer ver que la regla del 0,25 no es determinante en ningún caso para pensar que un corzo tiene que tener 150 puntos única y exclusivamente porque pesa 600 gramos brutos.

Dicho todo esto, lo más importante es no perder el norte con los puntos y que aprendamos a disfrutar de los lances en sí, intentando hacer una correcta gestión de nuestros corzos y continuar aprendiendo de esta especie. Cada vez más clientes me piden la mandíbula inferior para saber si han acertado o no cazando ese corzo, intentando no cazar corzos jóvenes con futuro y haciendo lo propio con ejemplares adultos que ya están plenitud o en regresión. Veo muy positivo que cada vez más cazadores quieran aprender sobre esta especie y ello ayudará a que entre todos hagamos una mejor gestión de la población general de corzos de España.