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Tres posturas infalibles para no pegar gatillazos en tus jornadas de caza a rececho

Para asegurar buenos resultados en tus días de caza es necesario que sepas disparar en varias posiciones, según la distancia de tiro.

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La caza a rececho es una modalidad muy trabajada y sufrida. Puedes tardar horas, incluso días, en poner la cruz de tu visor sobre ese corzo que te quita el sueño.

No puedes echar por tierra todo ese esfuerzo en el último momento. Tienes que acertar sí o sí. Lo ideal es que cuentes con algún tipo de apoyo –ya sea natural o artificial– para garantizar tu precisión. Si no dispones de él, estas posturas te ayudarán a mejorar tu precisión. 

En tiros a corta distancia, de pie y sin apoyos

Es la posición a la que debemos recurrir cuando un corzo nos sorprende cerca y no tenemos tiempo para apoyarnos –es parecida a la clásica postura de tiro ‘a pulso’ pero mejorada–. Coloca el pie izquierdo –si eres diestro– lo más adelantado posible y el brazo con el que sostienes el guardamanos completamente pegado al tronco, a su misma altura.

No es la posición de caza más confortable pero te permitirá efectuar disparos rápidos con garantías de éxito. Los atletas de biathlón la utilizan y consiguen agrupaciones formidables disparando de pie sin apoyo mecánico y tras un esfuerzo físico monumental. 

Tirar de pie asegura un disparo rápido. © Ángel Vidal

Caza a media distancia, siéntate en el suelo

Una postura muy recomendable para la caza del corzo, ya que colocando correctamente las rodillas dispondremos de los puntos de apoyo necesarios para conseguir una precisión más que aceptable.

Es sencilla: siéntate directamente en suelo con las piernas cruzadas y las rodillas flexionadas de manera que puedas apoyar los codos sobre ellas. Sujetando con firmeza el guardamanos conseguiremos que nuestro arma repose sobre tres puntos distintos.

Solamente con sentarte en el suelo puedes ganar estabilidad suficiente. © Ángel Vidal

Con el corzo a larga distancia, cuerpo a tierra

Si el corzo o cualquier otro animal de caza está a cierta distancia, esta es la posición que debes adptar. Túmbate en el suelo y abre las piernas hasta que la posición sea lo más estable posible. Con la parte delantera bien apuntalada podrás flexionar los codos y asentarlos en el suelo.

Es una postura es muy fiable y cómoda, pero puedes mejorarla aún más con ayuda de tus útiles de rececho. Puedes colocar tu mochila por delante de tus brazos y apoyar el rifle sobre ella: ganarás estabilidad, superficie de apoyo y, por tanto, precisión. Además, su cuentas con la potencia de un gran visor de última generación, el éxito está prácticamente asegurado.

Tumbado en el suelo es la mejor posición para efectuar un disparo largo con garantías.
© Ángel Vidal