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Transición Ecológica ignora los estudios más importantes sobre codorniz para declararla «en extinción»

Fundación Artemisan acusa al Comité Científico del MITERD de omitir deliberadamente los estudios más importantes de codorniz y pide a las comunidades autónomas que se posicionen del lado de la ciencia y la conservación y no de intereses ideológicos.

Teresa Ribera y codorniz. ©Shutterstock
Teresa Ribera y codorniz. ©Shutterstock

Fundación Artemisan ha hecho pública una nota de prensa en la que acusa al Comité Científico del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITERD) de omitir deliberadamente los datos científicos de los estudios más importantes sobre codorniz que se han realizado en España durante los últimos 20 años, para plegarse a las presiones de la asociación “ecologista” SEO/BirdLife.

Para la entidad, es incomprensible que el comité haya emitido informe favorable a la declaración de la codorniz como especie en peligro de extinción. Cuando existen claras evidencias científicas de que esto no solo no es cierto, sino que además esta decisión pondría en grave peligro el futuro de la especie.

Así, asegura que la propuesta no está fundamentada en una revisión científica sistemática. Además, es contraria a la realidad del censo, anillamiento y muestras biológicas disponibles en los seguimientos científicos nacionales e internacionales. Se basa principalmente en los datos del sistema de seguimiento SACRE que, por el método de censo utilizado, no es el adecuado para monitorizar las poblaciones de codorniz.

Del lado de la ciencia y no de ideologías

Por ello, ha pedido a los representantes de las comunidades autónomas que se reunirán el próximo día 22 de abril en el Comité de Flora y Fauna para valorar la solicitud, que se posicionen del lado de la ciencia y no de los intereses sesgados de determinadas ideologías radicales.

Además, Fundación Artemisan exige entrar a formar parte del comité. Para poder aportar información y asegurarse de que no sigan ignorándose las evidencias científicas. Ya que no es la primera vez que este órgano omite deliberadamente determinada información. Algo que ya hizo con la solicitud de incluir al lobo en el LESPRE.

Y es que, entre los miembros que forman parte de este comité, no figura ningún componente con experiencia contrastada en codorniz. Pese a que nuestro país cuenta con grandes expertos sobre la especie que podrían haber aportado una información imprescindible para una decisión de este calado.

3,2 millones de ejemplares de codorniz

La entidad recuerda que, tanto el estudio promovido desde el año 2002 por FEDENCA como el proyecto Coturnix, desmontan categóricamente los argumentos de SEO-BirdLife. En concreto, el informe Coturnix 2020 determinó que la población post-reproductora de codorniz en España para ese año fue de 3,2 millones de ejemplares.

Una cifra obtenida tras recoger más de 20.000 muestras biológicas aportadas por más de 10.000 cazadores españoles desde el año 2020. Y, sobre todo, una cifra que demuestra su estado favorable de conservación. Y que contrasta frontalmente con la inverosímil cifra de 225.000 codornices estimadas por la entidad ecologista.

Para la Fundación, es inconcebible que el comité haga oídos sordos al estudio más importante que se ha realizado hasta el momento sobre la especie en España. Y, por el contrario, se guíe por un informe que adolece de importantes carencias. Y que se basa en una metodología de censos que no es adecuada ni representativa para la codorniz.

En este sentido, destaca que los censos presentados por la entidad “ecologista” no se realizan en las fechas pertinentes. Además, no tienen en cuenta factores que influyen en la detección de la especie como la eco-etología, la latitud y la altitud o los hábitats favorables. Por lo que arroja unos resultados cuya falta de veracidad es fácilmente comprobable.

Sin datos completos ni detalles de análisis

Además, Fundación Artemisan critica que los documentos presentados para sostener la solicitud no contemplan datos concretos, por lo que no pueden ser examinados. Y no ofrecen detalles sobre el análisis realizado, por lo que no se puede evaluar la calidad ni la veracidad de la información.

Igualmente, asegura que la interpretación de los resultados es sesgada y no hay coherencia sobre las amenazas que sufre la codorniz. Además, cuenta con fallos graves sobre el conocimiento de la biología de la especie. Y las referencias al aprovechamiento cinegético y la importancia socioeconómica y cultural son o bien inexistentes o están sesgadas.

En la misma línea, critica la falta de propuestas reales por parte de SEO/BirdLife o del propio comité para recuperar la especie. Y recuerda que, hasta el momento, el de los cazadores es el único colectivo que está invirtiendo tiempo, esfuerzo y dinero en su conservación, a través de proyectos de censos, mejoras de hábitat y otras muchas acciones.