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Los cazadores de un pueblo de Zamora compran mascarillas para todos sus vecinos

Javier Fernandez-Caballero

La sociedad de cazadores de Fresno de Sayago ha comprado mascarillas para todo el pueblo y para el centro médico de su comarca. Jara y Sedal ha hablado con su presidente, quien se ha encargado de repartirlas: «Muchos se han echado a llorar».

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El presidente del coto, entregando las mascarillas. / D. J.

La sociedad de cazadores de la localidad zamorana de Fresno de Sayago ha comprado mascarillas para todo su pueblo y las ha repartido entre sus vecinos, además de hacerlo también en el centro de salud comarcal ubicado en la vecina localidad de Bermillo de Sayago. Esta es una muestra de solidaridad más del mundo cinegético, que se vuelca con la sociedad una vez más cuando ésta más lo necesita.

Dámaso Jorreto, presidente de la sociedad –compuesta por 24 cazadores- ha señalado en declaraciones a Jara y Sedal que la idea surgió después de una reunión telemática de la directiva. «Pensamos en primer lugar en desinfectar el pueblo con tractores, pero al ver que estaba lloviendo a diario nos pareció mejor idea comprar mascarillas para todos los vecinos», comienza relatando.

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Un sanitario recibe las mascarillas de los cazadores. / D. J.

«Nos pusimos en contacto con una empresa textil de Zamora, el precio que nos dio podíamos asumirlo y compramos mascarillas para todos los vecinos de nuestro pueblo y para el Servicio Médico comarcal», sigue explicando el cazador. El propio Dámaso se ha encargado de ir con su coche repartiendo las mascarillas por las casas, además de hacerlo también en el centro médico.

«Muchos de ellos se han echado a llorar, dándome las gracias. He sido el que me he encargado de repartirlas y he sido consciente del miedo que tienen algunos, ya que es un pueblo de 80 personas y 55 pasan de los 75 años», describe Jorreto.

El coto social que comparten 24 cazadores ha comenzado a ser también de caza mayor este año: «Como no queda gente que trabaje el campo, hay jabalíes y corzos por todos sitios. Hasta hace un año era de menor solamente, pero ahora es de mayor porque teníamos problemas de accidentes y daños agrícolas», concluye el cazador sobre la delicada situación que vive el medio rural al haberse prohibido la caza durante el estado de alarma.