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Seis libros cinegéticos de Miguel Delibes que todo cazador debe leer una vez en la vida

Hoy Miguel Delibes hubiera cumplido 100 años. Recopilamos seis libros cinegéticos que todo cazador debe leer una vez en la vida.

Javier Fernandez-Caballero

Este sábado, 17 de octubre de 2020, el escritor Miguel Delibes hubiera cumplido 100 años, un centenario que se ha visto condicionado por la pandemia de COVID-19, a pesar de lo cual se han sucedido en estos meses las iniciativas y actividades para conmemorar el nacimiento del escritor, que siempre llevó consigo el amor por el mundo cinegético. Por ello, hoy en Jara y Sedal traemos seis libros de Miguel Delibes que todo cazador debe leer una vez en la vida: El libro de la Caza Menor, Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo, Diario de un cazador, Con la escopeta al hombro, Las perdices del domingo y El último coto.

El libro de la caza menor

En este El libro de la caza menor Delibes hace un recorrido por las especies que forman la caza menor, ocupándose de su hábitat, costumbres y prácticas tradicionales. Protagonistas del libro son, por tanto, la codorniz, la perdiz, el conejo, la liebre, la tórtola, la paloma, el pato, el zorro, la avutarda, la chocha y el urogallo. Además, claro, del cazador, cuyo primer y último día de temporada abren y cierran el libro en sendas crónicas que el escritor narra con su soterrado sentido del humor.

Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo

Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo es una obra rica en detalles exactos y observaciones acertadas. El lector para quien la caza sea una actividad desconocida hallará una gran fuente de información y tal vez logre descubrir su verdadero sentido y erradicar de su mente la imagen de brutalidad. Cabe recordar, además, que Delibes se caracterizó por su dura defensa de las especies en vías de extinción, hasta el punto de ser considerado uno de los primeros ecologistas de España. El cazador, por su parte, podrá rememorar en estas páginas algunas escenas vividas personalmente y, en suma, pasará gratos momentos con su lectura.

Diario de un cazador

En Diario de un cazador Lorenzo trabaja de bedel en una escuela, mantiene a su madre, tiene las ideas muy claras sobre muchas cosas y en los ratos libres, y todos los domingos durante la temporada, va de caza. Contempla el mundo con su lúcida inteligencia de muchacho de pueblo y se cuenta a sí mismo las cosas que pasan sin pensar en la posteridad. Su existencia, aunque estrecha y humilde, está tamizada por un optimismo beligerante y una clara conciencia de su dignidad. Frente a los sinsabores cotidianos está siempre la caza, que le llena el alma de gozo, desde la elección de los cartuchos al regreso con las piezas, incluso en los días de fiasco.

Con la escopeta al hombro

Con la escopeta al hombro puede considerarse como una continuación o segunda parte de El libro de la caza menor, aunque escrito con mayor desenfado y placer creativo, sin tanto método ensayístico. Así lo manifiesta el propio Delibes en el prólogo de esta obra cinegética: «Para mí, escribir sobre asuntos de caza constituye, en cierto modo, una liberación de los condicionamientos que rigen el resto de mi actividad literaria. Si cazando me siento libre, escribiendo sobre caza reproduzco fielmente aquella placentera sensación, torno a sentirme libre…».

Las perdices, las codornices y las liebres vuelven a ser las auténticas protagonistas de estas páginas de las que se desprende el disfrute que el deporte cinegético suponía para Delibes, aunque realzado, si no superado, por el placer y disfrute de la naturaleza y de las maravillas del campo.

Esta obra fue apareciendo por entregas (1969-1970) en el suplemento semanal de El Norte de Castilla.

Las perdices del domingo

Las perdices del domingo es un pequeño diario de caza que leerán con provecho los cazadores, pero que tampoco puede perderse ningún seguidor de la obra de Delibes.

El último coto

En El último coto Miguel Delibes recoge la crónica de sus aventuras al aire libre durante los últimos cinco años. No le interesa tanto reproducir sus correrías cinegéticas como mostrar su preocupación por una naturaleza que se degrada y por la progresiva desaparición de especies, a la vez que plasmar aquellas atractivas novedades que el campo revela a unos ojos acostumbrados a mirarlo.