La ropa de caza que debes llevar para protegerte del frío extremo

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Cazar con frío extremo es un handicap al que solo podemos enfrentarnos vistiéndonos del mejor modo posible. Pero, ¿cómo hacerlo? Sigue leyendo.

13/1/2018 | Redacción JyS

 

Vestirse por capas es un buen modo de enfrentarse al frío extremo. / Foto: Carlos Vignau

Europa continúa tiritando por la ola de frío que sigue cobrándose víctimas. Al menos 16 personas han perdido la vida en la última semana debido a las fuertes nevadas. Por ello, si decides salir a cazar en estas fechas, toma nota de los consejos que vamos a darte a continuación. Te contamos cuál es la ropa adecuada para aguantar frío extremo. 

Cómo equiparse para cazar con frío extremo

Aprovechando el temporal al que nos enfrentamos en estos días, compartiremos una serie de conceptos, trucos y consejos sobre cómo vestirse por capas para cazar con frío extremo. A buen seguro nos van a ayudar a superar con éxito los «helados» días de caza que afrontaremos en este final de temporada. Si tu rifle no cuenta con calefacción -sí, aunque no lo creas ya existe uno- las siguientes líneas te interesan. 

Primera capa. Prendas térmicas

La primera capa, en contacto con la piel, es la responsable de mantenernos secos. Estas prendas cumplen la función de recoger la humedad que generamos mediante la transpiración y expulsarla al exterior. Así nuestro cuerpo se mantiene seco en todo momento. De lo contrario, la humedad residual que permanece en contacto con la piel se enfriaría gradualmente y reduciría drásticamente nuestra temperatura corporal.

Hace tiempo el material utilizado que con mayor eficacia cumplía esta misión era la seda. Ahora las poliamidas sintéticas se imponen en el mercado. En cualquier caso el tejido que siempre hemos de evitar para este menester es el algodón.

Por último, ten en cuenta en cuanto a esta primer capa que es un error apodarla como «ropa térmica», ya que estas prendas nunca deben tener la capacidad de atrapar nuestro calor corporal, si no todo lo contrario: la transpirabilidad debe ser la características principal que busquemos en ellas. 

Dentro de esta capa encontramos las siguientes ropas:

ropa de caza para el frio extremo
La elección de primeras capas de calidad en días de frío extremo es fundamental. / Foto: Ángel Vidal

Segunda capa. Transpiración y movimiento

La segunda capa es la responsable de protegernos de los elementos externos como el viento, el frío, la lluvia ligera… Estas prendas no calientan de manera directa. Su misión es retener el calor que genera el cuerpo e impedir su enfriamiento favoreciendo al mismo tiempo la evacuación del sudor.

La idea es utilizar en esta segunda capa materiales aislantes que aun estando mojados consigan mantener su propiedades intactas. Para ello podemos encontrar en el mercado multitud de fibras sintéticas (poliester) y naturales (lana) que realizan esta función. De igual modo que el la primera capa, las sintéticas tienen a su favor que son menos absorbentes facilitando una mejor transpiración, además de secar rápidamente. Las naturales sin embargo sólo tienen la ventaja de retener más el calor, de ahí que las encontremos mezcladas para mejorar sus propiedades.

Dentro de la segunda capa podemos encontrar las siguientes prendas:

Capa exterior. Cálido e impermeable

La tercera capa debe protegernos de la humedad exterior (impermeabilidad), del viento (calidez y protección) y de nuestro sudor permitiendo su evacuación (transpirabilidad). 

Vamos a hacer especial hincapié en que esta última capa sea lo más transpirable posible, ya que como hemos comentado al principio, nuestro propio sudor puede empapar nuestra ropa y provocar que nos enfriemos rápidamente.

Esta capa debe ser además resistente a rozaduras, a la abrasión y a los desgarros, ya que al ser la más exterior de todas, estará en contacto con los elementos del medio.

En esta capa podemos encontrar las siguientes prendas:

  • Chaquetas con membrana impermeable.
  • Cortavientos.
  • Softshells.
  • Pantalones con membrana impermeable.

Otras prendas indispensables: Guantes, gorro y pasamontañas

Un error frecuente es considerar que solo debemos utilizar una primera capa en tronco y extremidades. Cabeza, manos y pies son algunas de las zonas del cuerpo que más transpiración generan y donde más calor corporal se pierde. Por ello, aunque podríamos considerarlas también como una «primera capa», es necesario cubrir estas zonas con prendas capaces de mantener estas zonas del cuerpo lo más secas posibles. Nos ayudarán a mantener la temperatura en el resto del cuerpo. 

Recuerda que si no pones especial atención a cubrir adecuadamente la cabeza, las manos o los pies, echarás al traste las propiedades del resto de prendas del cuerpo y al final pasarás frío. 

Consideraciones finales

Ni que decir tiene que el uso de las tres capas estará condicionado a las condiciones climáticas que encontremos, es decir: si el día es soleado solo deberás utilizar la primera. Las demás puedes llevarlas en el morral por si es necesario en las primeras o últimas horas del día. Durante una jornada de caza las condiciones climatológicas pueden cambiar repentinamente, no lo olvides nunca. 

Si la cacería se alarga y comienzan a bajar las temperaturas, podrás utilizar la segunda capa. Si por ejemplo durante un rececho nos asomamos a un viso y el viento es considerable, quizá sea importante llevar consigo una segunda capa y tercera que nos permita afrontarlo con comodidad. Esta última será indispensable en caso de lluvia, nieve o de viento. 

Algo muy importante también son las tallas de la ropa. La capa interior debe ir ajustada, pero tampoco en exceso, causando incomodidad. Lo mismo para el resto de capas, muy ajustada o muy holgadas podrían causar incomodidades. El único caso en el que recomendamos las últimas capas holgadas es durante la realización de esperas o aguardos al jabalí, durante los cuales se está durante horas parado y un mono amplio puede generar una cámara de aire muy eficaz para afrontar el frío extremo. 

También es necesario mantener la ropa completamente limpia, de esa manera funcionará mucho mejor a efectos de transpirabilidad. Eso sí, ten cuidado a la hora de utilizar cierto tipo de detergentes, ya que podría dañar las composiciones químicas de los impermeables y podrían no funcionar correctamente generando inconvenientes. Es recomendable seguir las instrucciones que cada fabricante indica para lavar y secar. Si las desconocemos pregunta antes de abandonar la tienda donde compres habitualmente tu ropa técnica para preguntar al dependiente al respecto. 

Un buen truco a la hora de lavar la tercera capa (impermeable) es que no lo hagas en una lavadora, pues el sistema de la máquina podría erradicar el acabado hidrófugo, el cual permite que el agua forme gotas encima de la prensa. Y esta es una característica muy importante. Por tanto, aunque te lleve algo más de tiempo, hazlo a mano. 

Si quieres seguir disfrutando de la caza incluso en estos días de frío extremo, toma nota de estos consejos y no pierdas detalle a las novedades para esta temporada que las marcas de sector han presentado. ¡Te quedarás «helado»! 

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