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El resultado en Castilla y León deslegitima las reformas anticaza del Gobierno impulsadas por Podemos

Los votantes dan la espalda a Unidas Podemos, quien ha impulsado iniciativas como la Ley de Protección y Derechos de los Animales o la reforma del Código Penal que amenazan al mundo rural.

Ione Belarra, Pablo Fernández y Juan López de Uralde durante la campaña electoral en Castilla y León.
Ione Belarra, Pablo Fernández y Juan López de Uralde durante la campaña electoral en Castilla y León.

Tras el terremoto electoral que hemos vivido este pasado fin de semana en Castilla y León es hora de hacer lectura de los resultados. Han sido estos unos comicios en los que el mundo rural en general, y la caza en particular, han estado más presentes que nunca. Nunca antes los partidos políticos habían prestado tanta atención al campo.

Sin entrar a valorar el éxito o el fracaso las estrategias electorales puestas en marcha por cada formación política, lo cierto es que el bloque de la derecha ha aumentado con fuerza: PP y Vox suman una amplia mayoría. Ambos han sido dos de los partidos que más se han implicado con la caza y el mundo rural tanto a nivel autonómico como estatal, por eso es imposible no leer estos resultados en clave nacional.

En el otro extremo están PSOE y Podemos, que pierden votos. En el caso de la formación morada, incluso, están al borde de la desaparición. La gestión realizada por ambos al frente del Gobierno nacional ha provocado un continuo goteo de malas noticias para el entorno rural y los cazadores. Parques Nacionales, la prohibición de la caza del lobo, la de la tórtola, la del silvestrismo, la utilización de las instituciones para criminalizar al colectivo cinegético y la amenaza de una Ley de Derechos de los Animales y una reforma del Código Penal cuyo objetivo es atacar la actividad cinegética han pasado factura al bloque de la izquierda.

Los cazadores no solo se han sentido maltratados, sino además insultados por la coalición de partidos que gobiernan en España. No hay que olvidar que la ministra Teresa Ribera llegó a asegurar que prohibiría la actividad, y que hace solo unas semanas el diputado de Unidas Podemos Juan López de Uralde llamó «elemento folclórico» a las mujeres cazadoras.

Abrazarse al radicalismo animalista y ecologista no le ha salido rentable a ninguno de los dos y ha demostrado que este nuevo discurso político cada vez tiene menos respaldo social. El caso es especialmente evidente si miramos los resultados de PACMA: casi ha perdido el 30% de los votos, pero estos no han ido a parar a Podemos, que también ha perdido miles de votos y ha estado a punto de desaparecer. Los morados, que acudían en coalición con el partido de Uralde, sólo han obtenido un representante.

Esta casi desaparición de Unidas Podemos se suma a las debacles electorales de Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía o Galicia, y evidencia que es una formación política irrelevante y sin respaldo social en la actualidad. Los resultados de Castilla y León demuestran que iniciativas como la Ley de Protección y Derechos de los Animales o la reforma del Código Penal que han impulsado desde el seno del Gobierno en contra del mundo rural, de los veterinarios y de la comunidad científica carecen de legitimidad y que apoyarlas puede ser un suicidio político. La manifestación del mundo rural convocada por los cazadores para el 20 de Marzo en Madrid será un importante recordatorio para el Gobierno.

Ya lo adelantó el sociólogo Narciso Michavila, presidente de la consultora de investigación social y comunicación GAD3, hace unas semanas al asegurar: «cuando se está legislando en contra de la caza, se está dejando de lado su realidad en Extremadura, en las dos Castillas… por lo que debería haber unos cambios muy drásticos de los movimientos sociales y que revirtieran lo que hemos visto en Madrid o en Andalucía para pensar que Pedro Sánchez tiene opciones de revalidar». Y no olvidemos que su encuestas siempre aciertan de pleno. En las elecciones de ayer no falló ni una.