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Recupera el galgo que le robaron tras ofrecer su coche como recompensa

Javier Fernandez-Caballero

Este joven ha recuperado el galgo que le habían robado después de poner en Facebook un anuncio ofreciendo su propio coche como recompensa.

31/12/2019 | Redacción JyS

galgo
El joven con el galgo. / JyS

Un joven argentino llamado Carlos Quiroga recuperó, el pasado 26 de diciembre, el galgo que le habían robado gracias a que ofreció su coche como recompensa. Tras la publicación en Facebook del joven que se hizo viral, pudo recuperar a ‘Falucho’, que había sido robado de la puerta de su casa.

Quiroga no entendía cuál era la necesidad de robar su perro y anunció en la citada red social que si querían una cría podían habérselo pedido antes de robárselo. Es así como decidió ofrecer como recompensa incluso su coche, un modelo antiguo de Volkswagen Gol. «Entrego este auto al que me diga quien tiene mi perro. Me lo robaron de afuera de mi casa», escribió el joven.

Debido a que la historia se volvió viral en Facebook y muchas personas la compartieron, el joven argentino pudo encontrar a su fiel compañero. «Gracias a Dios y a la gente que estuvo al tanto compartiendo. Hoy está en mis manos de nuevo», puede leerse en el post de Carlos Quiroga.

Finalmente un hombre contactó con el joven y le devolvió el perro. Le dijo que lo había encontrado en Bahía Blanca, una localidad a 120 kilómetros de la casa de Quiroga, y que no sabía quién fue la persona que se lo robó. Además no aceptó el coche del joven como recompensa, pero éste ha asegurado en la red social que le llevará un regalo. Este es su último post en Facebook:

Pierde a su perro cazando becadas y las animalistas que lo capturan le hacen vivir un calvario para recuperarlo

perro cazador
La pareja, después de recuperar a Luca. / Cuaderno de caza

El pasado sábado 7 de diciembre Álvaro Fernández salió a cazar en su coto de Cantabria –en la Junta de Voto– y se llevó a sus tres perros: FigoCrono y Luca. Se trata de tres setter ingleses con los que caza la becada, su gran pasión. «Como había cacería de jabalí y no quería molestar, ni ser molestado, me fui a una esquinita del coto y aproveché a revisar zonas del cazadero que hasta ese momento no había visitado», relata. Esta es la historia.

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