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Esta es la realidad del lobo que conmociona al mundo rural y es censurada en redes sociales y ciudades

Los vídeos de varios potros medio devorados por el lobo y aún con vida conmocionan al mundo rural mientras son ocultados por las principales redes sociales.

El potro, devorado por los lobos. © C. F. y Shutterstock

«Lo que este año estamos sufriendo en la zona de Riaño con los lobos es, sencillamente, terrible». Así define Carlos de la Fuente, cuya familia tiene una explotación ganadera en la provincia de León, la situación que están atravesando en las cercanías del citado municipio.

Carlos ha contactado con Jara y Sedal para mostrarnos las imágenes de varios potros aún vivos y a medio devorar tras un ataque de lobo. Aunque la mayor parte de las redes sociales censuran el vídeo por su dureza, eso no ha evitado que haya conmocionado al mundo rural, donde sí conocen y sufren esta realidad que no se quiere mostrar al mundo urbano.

«El lobo hace estragos prácticamente cada semana aquí», denuncia Carlos. «Ahora ha matado cinco potros en dos días, pero es que semanas atrás los daños se contaron por decenas en las ganaderías de la zona. Esto es increíble. Y si no se cazan lobos, esto va a ser más y más. Una indemnización no paga ni una mínima parte del daño que puede hacer este animal a una ganadería», se lamenta De la Fuente.

El ataque que se muestra en el vídeo que reproducimos a continuación, además, ha sido a pocos metros de Liegos, en la zona de Riaño: «Mataron cuatro de golpe a última hora de la tarde y a otros dos los dejaron heridos. No sé a qué se espera para actuar desde las Administraciones», denuncia De la Fuente, que critica la prohibición de la caza del lobo perpetrada por el Ministerio de Transición Ecológica.

También mataron recientemente a una yegua adulta

El afectado explica que una manada de cuatro lobos también mató recientemente a una yegua de seis años al lado de una carretera cercana: «Estaba coja de una de las patas delanteras y los lobos vieron la oportunidad perfecta para ir a por ella, a pesar de su volumen. Yo no sé a qué términos va a llegar esto, pero va a ser difícil aguantar mucho tiempo más así», sigue denunciando.

«A mi tío le quedan cinco años para jubilarse, pero por el paso que va esto, podría dejar en breve el ganado, porque no le merece la pena», concluye el dramático relato.