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Pescar doradas a spinning: cómo engañar con un señuelo a este astuto pez en nuestras costas

En el final del verano, las doradas se acercan en grupo a las playas, los puertos y las desembocaduras en busca de comida: es hora de capturarlas a spinning. Te contamos todos los trucos.

doradas a spinning
Dorada. © Shutterstock

Cuando hablamos de pescar doradas se nos vienen a la cabeza varias modalidades como el Surfcasting, la pesca con valenciana, el corcheo y los cebos naturales como los cangrejos, la tita, los mejillones, los langostinos o incluso la sardina. Pero es difícil imaginar que este astuto, selectivo y apreciado pez puedas pescarlo también a spinning con señuelos artificiales. Mas se puede lograr, eso sí, con más dificultad y con altas dosis de constancia y paciencia, ya que no es un depredador en sí como una anjova, una barracuda o un palometón (mucho más agresivos) sino una depredadora oportunista que, dependiendo de la época del año y la comida disponible en las zonas en las que se alimenta, puede aprovechar cualquier oportunidad para atacar y comerse literalmente nuestro señuelo.

El final del verano, una época perfecta para conseguirlo

Una dorada capturada a spinning. © J. I. M.

En los meses de julio, agosto y septiembre, las doradas se acercan en grupo a las playas, los puertos y las desembocaduras en busca de comida. Normalmente son mariscadoras y se alimentan de lo que encuentran en la arena y las rocas como cangrejos, chirlas, gambas, navajas o gusanos de arena, pero hay un detalle que cambia por completo la historia y su comportamiento y es la migración a costa de los grandes bancos de pececillos pasto como las alachas (una especie de sardina).

«Cuando avanza el verano, empiezan a acortarse las horas de luz y a refrescar por la noche, y este es un indicador claro de que se acerca el otoño y una señal de que deben alimentarse rápidamente con comida de alto valor energético (proteínas y grasa); es entonces cuando aprovechan la oportunidad para atacar y comerse el pececillo pasto disponible en la zona y por qué no, también nuestros señuelos», explica a Jara y Sedal José Ignacio Morales Martín (Martin Fisher), un pescador deportivo madrileño que lleva más de 10 años viviendo y pescando doradas en la Comunidad Valenciana.  

Normalmente, es más fácil engañarlas de noche y en horas muy concretas: «Hay que dedicar tiempo buscándolas y encontrar patrones de comportamiento y spots que te aseguren capturas», expone el pescador a este medio. «Es necesario aunar mucha paciencia y echarle horas y horas y también suerte de que en ese momento no se crucen otros depredadores como las anjovas o las barracudas, mucho más agresivos que den al traste con nuestra pesca y no dejan a la dorada comerse nuestro señuelo o lo que es peor, enganchar una dorada y que venga una gran anjova por detrás y la ataque y te la corte en dos sacando sólo la mitad del cuerpo o la cabeza», expone Morales.

No hay que descartar los señuelos grandes

Dorada capturada con un señuelo grande. © J. I. M.

Respecto a los señuelos, Morales detalla que no debemos descartar los grandes. «A priori solemos pensar que al ser una dorada es mejor una presentación fina y sutil con un pequeño vinilo o minnow por la naturaleza tan esquiva del pez, pero no tiene por qué», argumenta el pescador. «Aquí la cosa cambia porque cuando están en modo ataque y necesitan comer mucho, los minnows grandes funcionan de maravilla».

Mejor pescarlas con cañas ligeras

Otra gran dorada capturada a spinning. © J. I. M.

Morales expone que es mejor pescar con cañas Ligeras (máximo 30grs de Acción) y carretes tipo 2500, meterle un minnow ojerkbait suspendido de 15 centímetros, incluso de 18 centímetros y recoger a jerks lento para que el señuelo pare y arranque en ziz zag, quedándose a la vez parado y suspendido en el agua. «Ahí es cuando lo atacan y suelen ser ejemplares grandes. Son muy rápidas, escapistas y no es nada fácil clavarlas y asegurarlas. Hay que estar atento y ser muy rápido porque muchas se sueltan después de clavarlas por su boca pequeña y dura», argumenta.  

En cuanto a la batalla que ofrecen, las doradas «son muy deportivas». «Un ejemplar de un kilo o que se acerque a los dos, ofrece una pelea alucinante, sobre todo con estos equipos de pesca ligeros», expone Morales. «Cuando pican, por la forma de cabecear continua que tienen la doradas y su búsqueda constante del fondo, podemos intuir de que es grande si cabecea», detalla.