Una jornada de pesca cualquiera en el pantano de Castellote (Teruel) terminó convertida en una de esas anécdotas que se cuentan durante años en la cuadrilla. Olaya Molina Montero y Genís Bassas Jimeno, vecinos de Cuevas de Cañart (Teruel), sacaron del agua una trucha de 56 centímetros y 1,8 kilos en la zona conocida como la playa de Castellote, muy por encima de lo que suele dar este embalse turolense. Los hechos, ocurridos el pasado fin de semana, fueron recogidos inicialmente por La Comarca, medio que sitúa la captura en ese punto concreto del pantano y que atribuye el relato directamente a los protagonistas.
Un cambio de señuelo que dio resultado
La jornada transcurría sin sobresaltos hasta que los dos pescadores vieron saltar al agua un pez de dimensiones inusuales para la zona. Fue entonces cuando decidieron cambiar de estrategia: dejaron la cucharilla que llevaban montada y optaron por una rapala de mayor tamaño, un señuelo artificial que imita a un pez pequeño y que suele usarse precisamente para provocar la reacción de ejemplares grandes. Tras varios lanzamientos, la trucha entró al engaño.
El aparejo con el que estaban pescando no estaba pensado para aguantar un pez de ese calibre, así que lo que vino después fue, en palabras de los propios protagonistas, un cuarto de hora de pulso. Según relatan a La Comarca, Molina y Bassas tuvieron que coordinarse y ayudarse el uno al otro durante la pelea, e incluso meterse en el agua para poder acercar y asegurar la pieza antes de que se les escapara. Cuando por fin la tuvieron en la orilla, la báscula marcó 1,8 kilos y la cinta métrica confirmó los 56 centímetros de longitud.
Una diferencia notable con lo habitual en Castellote
Lo que más impactó a los dos pescadores fue precisamente esa desproporción respecto a lo que están acostumbrados a sacar en esas aguas. Uno de ellos resume su sorpresa con una frase que no deja lugar a dudas: «En 40 años que llevo pescando no había visto un ejemplar tan grande por esta zona». Según su experiencia personal, lo normal en el pantano de Castellote es encontrar truchas de alrededor de 30 o 32 centímetros, así que los 56 centímetros del ejemplar capturado casi duplican esa referencia habitual.
El embalse de Castellote, alimentado por el río Guadalope, es capaz de albergar ejemplares muy por encima de lo esperable en un coto de estas características, lo que despierta el interés de quienes conocen la zona por su potencial piscícola.
Lo que dice la normativa aragonesa para esta temporada
Cualquier pescador que se anime a probar suerte en aguas turolenses debe tener presente que la pesca de la trucha común en Aragón, ya sea en régimen de captura y suelta o de pesca extractiva, se rige por el Plan General de Pesca vigente en cada temporada, que fija periodos y días hábiles para cada tramo de río o embalse. La norma exacta aplicable a la temporada en curso, así como sus posibles modificaciones, debe consultarse en el Boletín Oficial de Aragón antes de acudir a pescar.








