En un prado a las afueras de León ya se están viendo escenas que hasta hace poco parecían propias de una película de ciencia ficción. Un robot cuadrúpedo avanza hacia un rebaño de ovejas mientras varios investigadores supervisan sus movimientos con un mando parecido al de una videoconsola. El objetivo no es sustituir al pastor ni al perro tradicional, sino desarrollar una herramienta capaz de ayudar en el manejo del ganado y mejorar la vigilancia frente a depredadores como el lobo.
El proyecto lo lidera el Grupo de Robótica de la Universidad de León junto a la Universidad Rey Juan Carlos y se ha convertido en uno de los experimentos más llamativos que se están desarrollando actualmente en el campo español. Según ha contado El Mundo, estos robots ya han sido probados con ovejas, vacas e incluso en entornos donde había presencia de lobos para estudiar cómo reaccionan los animales ante ellos.
Los investigadores trabajan con varios modelos de robot, entre ellos uno bautizado como Sultán, un dispositivo cuadrúpedo equipado con sensores, cámaras, sistemas GPS y modelos de visión artificial capaces de interpretar el entorno. La idea es que en el futuro puedan recorrer explotaciones ganaderas de manera autónoma, detectar incidencias y asistir al ganadero en tareas de vigilancia.
Aunque la imagen del robot moviéndose entre ovejas pueda parecer extraña, el contexto en el que surge este desarrollo es muy real: el envejecimiento del sector primario, la falta de relevo generacional y las dificultades crecientes para controlar explotaciones extensivas en determinadas zonas rurales.
Robots preparados para vigilar rebaños las 24 horas
Uno de los aspectos que más interés despierta entre los investigadores es la capacidad de estos dispositivos para trabajar de forma continuada. Frente a un perro convencional, un robot puede operar durante horas sin descanso y patrullar zonas amplias incluso durante la noche, cuando suelen producirse muchos ataques de lobo.

El sistema que están desarrollando en León pretende que el robot pueda identificar animales, reconocer comportamientos anómalos y detectar ovejas heridas o extraviadas. Para ello utilizan miles de imágenes con las que entrenan la inteligencia artificial que controla el dispositivo.
Sin embargo, el proceso no ha sido sencillo. Según relata el citado medio, durante algunas pruebas realizadas fuera de León los algoritmos dejaron de reconocer correctamente a las ovejas porque el color de los animales era distinto al que habían aprendido durante el entrenamiento inicial. Los investigadores tuvieron que volver a alimentar el sistema con nuevos datos para mejorar la precisión.
Además del pastoreo, los responsables del proyecto creen que estos robots podrían tener aplicaciones futuras en agricultura, vigilancia forestal o monitorización ambiental. También estudian fórmulas para utilizarlos como sistemas disuasorios frente al lobo sin necesidad de causar daños al animal.
El lobo, uno de los grandes desafíos
El aumento de ataques al ganado en varias comunidades autónomas ha convertido al lobo en uno de los grandes focos de conflicto en el medio rural. En este escenario, los investigadores consideran que herramientas tecnológicas como estas podrían ayudar a reducir tensiones y mejorar la convivencia entre ganadería y fauna salvaje.
Durante algunas pruebas realizadas con lobos en entornos controlados, los investigadores comprobaron que los animales reaccionaban con desconfianza ante la presencia del robot y tendían a alejarse. También analizaron el efecto de sonidos, luces y otros estímulos que podrían emplearse como métodos de disuasión.
Aun así, los propios responsables del proyecto reconocen que todavía quedan años para que este tipo de tecnología pueda implantarse de forma masiva en explotaciones ganaderas. El principal problema sigue siendo económico. Algunos de los modelos utilizados superan ampliamente los 100.000 euros y requieren mantenimiento especializado.

Pese a ello, los avances están siendo rápidos. La mejora constante de la inteligencia artificial y la reducción progresiva de costes hacen pensar que este tipo de herramientas podrían acabar teniendo presencia habitual en determinadas explotaciones extensivas.
Entre la tradición y la tecnología
La aparición de estos robots también abre un debate más profundo sobre el futuro del campo. Para muchos ganaderos, el perro de trabajo sigue siendo una figura insustituible tanto por eficacia como por vínculo cultural. La imagen de un robot guiando ovejas provoca curiosidad, pero también cierto recelo.
Los investigadores insisten en que el objetivo no es reemplazar a mastines, careas o pastores, sino ofrecer apoyo en tareas concretas y facilitar el trabajo en un momento especialmente complicado para la ganadería extensiva. Mientras tanto, en León, Sultán sigue avanzando entre ovejas bajo la mirada de investigadores, ganaderos y curiosos. Una escena que mezcla tradición y tecnología y que quizá dentro de unos años deje de parecer tan extraña.









