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Cazan una perdiz con un raro plumaje en la provincia de Sevilla

Este cazador narra cómo cazaron el pasado fin de semana una perdiz con un raro plumaje en las cercanías de la localidad sevillana de Morón de la Frontera.

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La perdiz con el raro plumaje. © F. B.

El pasado 1 de noviembre el cazador hispalense Francisco Bernal se hizo con una perdiz con un extraño plumaje durante una jornada de caza menor en las cercanías de la localidad sevillana de Morón de la Frontera.

Bernal ha narrado a la redacción de Jara y Sedal cómo la cazaron y afirma que la levantó él pero no la disparó entrándole franca a un compañero que la abatió de un certero disparo. Cuando fueron a cobrar la pieza, se percataron del rarísimo plumaje que poseía.

«Era como si tuviese plumas parecidas a las del faisán. No sé exactamente a qué se deberá, pero es rarísima», reseña. Este cazador ya cobró el pasado año un llamativo zorzal ‘rubio’, una de las piezas de menor que más impactó a los seguidores de este medio el pasado invierno.

No es la primera perdiz con raro plumaje que se ve en esta zona de Sevilla

Ya hace dos años, otro cazador de la zona, Mario Cardo, capturó otra perdiz con anomalías genéticas, en concreto con el pecho blanco. Cardo apuntó entonces que se trataba de un coto en el que no se hacen suelta de perdices de granja, por lo que la totalidad de los ejemplares que se cazan son autóctonos.

Más imágenes de la perdiz con el raro plumaje. © F. B.

La explicación científica a casos de este tipo

Cuando surgieron casos similares, Jara y Sedal contactó con el Doctor en veterinaria de Ciencia y Caza Carlos Díez, quien explicó que el ejemplar de similares características al actual abatido entonces «podría ser un híbrido».

Jesús Duarte, un experto biólogo, explicó también a este medio que existen al menos dos estudios sobre la pérdida de pigmentación de las perdices y su relación con la alimentación de estas. Tanto el primero, elaborado en 2008 por expertos del IREC como el segundo de 2016, elaborado por expertos de distintos organismos, explican que tanto la falta de carotenos en la dieta de las perdices como algunos problemas metabólicos relacionados con la oxidación de los pigmentos se traducen en esa falta de tonalidad en los colores rojos de patas, anillo ocular y plumaje.

Así pues, Duarte afirma que evolutivamente estos pájaros «deben tener menos éxito reproductivo al ser menos atractivos» y explica que «probablemente también tengan otros defectos».