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Un oso mata a una osa que protegía a su cría y se la come en Asturias

Se trata del primer caso documentado en la Cordillera Cantábrica de un oso macho que mata a una osa durante un intento de matar a su cría y alimentarse de ella.

Javier Fernandez-Caballero

La Fundación Oso Pardo ha publicado hace unas horas un vídeo en el que muestra una escena que nunca antes se había registrado en nuestro país: un oso mata a una osa que intentaba proteger a su cría y se alimenta de ella. Se trata, como explica la propia Fundación, del primer caso documentado en la Cordillera Cantábrica de este tipo.

La muerte se produjo mientras la osa peleaba en defensa de su cría, nacida en enero de este año. En la época de celo, algunos osos machos intentan matar a los oseznos cuando localizan a una osa con crías del año para forzar que la madre vuelva a entrar en celo y aparearse con ella.

Según explica la FOP, «el infanticidio de los oseznos, que resulta emocionalmente duro e incomprensible, no deja de ser parte del funcionamiento de la naturaleza, y en el caso de los osos, incluso hemos podido comprobar que es la principal causa de mortalidad de los cachorros en su primer año y medio de vida en la Cordillera Cantábrica». Pero en este caso, es la primera vez que se documenta la muerte de la osa.

Narración cronológica de los hechos

La Fundación Oso Pardo ha hecho una narración cronológica de los hechos, cuyo seguimiento se ha realizado en coordinación con el Gobierno del Principado de Asturias.

El 20 de mayo la osa y su cría son localizadas por una Patrulla de la FOP durante los trabajos habituales de búsqueda y seguimiento de osas con crías. El día 27 de mayo observan a un macho intentando acercarse a la hembra y su cría, que se mantenían refugiadas en una zona muy escarpada.

Tres días después, el 31 de mayo, tres observadores particulares presenciaron un nuevo acercamiento del macho, que derivó en una pelea cuando la hembra defendió a su cría, y acabó con la muerte de la osa.

El osezno ha sobrevivido, pero no se sabe dónde está

Después de entrevistar a los observadores, y desde el día siguiente al ataque, equipos de la FOP realizaron un seguimiento continuado -del amanecer al oscurecer y todos los días– para recoger toda la información necesaria y de manera detallada.

Durante los nueve días siguientes, el macho permaneció en la zona alimentándose del cadáver de la osa, el cual tapó con brezos y tierra para protegerlo de otros carroñeros. La cría, que sobrevivió al ataque, ha sido vista con vida esporádicamente durante tres días, hasta el 3 de junio en una zona inaccesible para el macho, que ha intentado acercarse a ella en una ocasión. Desde entonces no ha podido observarse y no saben cómo se encuentra.

«No nos sorprende que el oso, como buen oportunista que es, aproveche la carroña del cadáver de la osa»

«Hay que señalar que parte del éxito de esta estrategia evolutiva para los machos es que la osa permanezca viva y entre de nuevo en celo, y hemos observado varias veces cómo los osos rechazan los ataques de las hembras y evitan entrar en la pelea con ellas», siguen detallando desde FOP. «Sin embargo, el hecho de que en la intensa refriega se pueda producir la muerte de la osa sí ha sido observado en Escandinavia en tres ocasiones, y una vez en los Alpes italianos», aseguran.

«No nos sorprende que el oso, como buen oportunista que es, aproveche la carroña del cadáver de la osa. En este caso, el seguimiento ha permitido comprobar la larga permanencia del macho junto a la carroña, recuperándose probablemente del desgaste energético del celo, así como el intento de acercamiento a la cría viva», afirman desde la FOP.

Toda la información que han obtenido ha sido compartida diariamente con los guardas y técnicos de la Dirección General del Medio Natural del Principado de Asturias.

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