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«Lo que el urbanita no ve», el extraordinario mensaje de un joven cazador a los no cazadores

El joven Félix Piñero envía a nuestra redacción esta interesante reflexión sobre qué es ser cazador.

El padre del autor y él, Félix Piñero, a la derecha.
El padre del autor y él, Félix Piñero, a la derecha.

Por Félix Piñero García (cazador)

Miren con atención la imagen. ¿Quién es? ¿Un trabajador? ¿Un animalista? No, es mi padre, un cazador junto a los sacos llenos de vidrios que hemos recogido después de llevarle comida a los animales.

Si buscamos el significado de la palabra «cazador» en medios como Wikipedia o la RAE, encontramos definiciones como: «Un cazador es una persona que caza animales por oficio, pero también por fines deportivos» o «Dicho de una persona que caza por oficio o por diversión». A mi parecer, un verdadero cazador es mucho más que eso y debemos abordar la palabra con una perspectiva mucho más amplia.

Desde pequeño me han enseñado a respetar y cuidar del campo en partes iguales, y es por ello que, al igual que otros cazadores, disfruto realizando diferentes labores en el campo que se escapan de las definiciones anteriores. Entre ellas, se encuentra ir cada fin de semana a la finca junto a mi padre para rellenar los comederos y bebederos de los animales, los cuales son fundamentales para ellos teniendo en cuenta las altas temperaturas de estos últimos días.

¿Dónde están los animalistas en esos momentos? Yo nunca me he cruzado ninguno y mi padre, que peina canas, tampoco los ha visto.

Es verdad que los cazadores solemos colocar estas instalaciones con el objetivo de ayudar a las especies cinegéticas a lo largo del año, pero es toda la fauna la que se acaba beneficiando de las mismas. Como se puede ver en las imágenes captadas gracias a las cámaras de fototrampeo, hemos podido observar directamente cómo las visitan diversas especies entre las que se encuentran el zorro, jabalíes, gatos monteses, meloncillos, urracas, gorriones, mirlos y rabilargos, entre otras. Además, no podemos olvidar aquellas que no han sido captadas en los bebederos y comederos pero que acaban beneficiándose indirectamente al cuidarles su ‘despensa’. Ejemplos de estas últimas son el lince ibérico, el búho real y diferentes especies de águilas.

Los cazadores somos mucho más de lo que dicen las definiciones anteriores. Los cazadores somos los que regulamos las poblaciones de las diferentes especies evitando que estas se vean mermadas por enfermedades y que causen grandes daños a la agricultura. Somos también los primeros en preocuparnos por el bienestar de los animales en los momentos que más nos necesitan con la instalación de comederos y bebederos, así como tratando de evitar posibles incendios. ¿Dónde están los animalistas en esos momentos? Yo nunca me he cruzado ninguno y mi padre, que peina canas, tampoco los ha visto.

Esto es lo que somos en realidad los cazadores, no lo que nos quieren hacer ver algunos de los organismos oficiales y los diferentes medios de comunicación.

Finalmente me gustaría mencionar que este artículo ha sido escrito con el objetivo de hacer una ligera reivindicación a todos aquellos amantes de la caza que disfrutan en silencio realizando mejoras de todo tipo, invirtiendo su dinero, tiempo y esfuerzo en cuidar del campo y de su fauna.

Un saludo a todos y sí a la caza.