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Un ladrón entra a robar en casa de una anciana y esta lo recibe encañonándolo

La anciana estaba sola en casa cuando su perro detectó algo fuera del domicilio. Al salir y ver al ladrón, lo retuvo con su arma hasta que llegó la Policía.

Javier Fernandez-Caballero

La protagonista de la siguiente historia es Sandy, una anciana de 78 años de edad que vive en Spanawey -cerca de Seattle, una ciudad del estrecho de Puget situada en la región del Noroeste del Pacífico estadounidense- y que recibió a un ladrón que entró a robar a su casa con un arma en la mano.

Ocurrió una noche en la que la anciana estaba sola en casa, cuando su perro comenzó a ladrar al detectar algo extraño fuera del domicilio. Sandy salió cautelosamente por la puerta para ver qué era y se encontró al ladrón: «Abrí mi puerta, y apenas un metro delante de mí estaba parado un hombre. Nos miramos durante unos segundos, y rápidamente giró sobre sus talones para alejarse. Y dije, ‘Oh no, No te saldrás con la tuya. ¡Quédate aquí!‘», explicó Sandy al medio americano KIRO-TV.

La anciana no quitó los ojos del ladrón, que no había tenido tiempo de robar nada: «Agarré mi escopeta, le apunté y le dije que se quedara quieto, que no huyese. Le dije que se sentara en las escaleras, lo seguí y me paré con mi arma apuntando directamente hacia él hasta que llegó la Policía», relató Sandy.

La anciana admite al citado medio que estaba asustada, pero que aguantó el tipo hasta que llegaron los agentes.

Esta anciana sigue cazando ciervos a sus 100 años

mujer caza ciervos 100 años
Bertha Vickers sigue con la afición a la caza intacta a sus 100 años.

Bertha Vickers vive en Morgantown, en Virginia (Estados Unidos) y es una apasionada de la caza del ciervo. Hace tan solo dos semanas cazó el último. Su historia podría ser como la de otras tantas cazadoras si no fuera porque acaba de cumplir 100 años. 

«Justo aquí al otro lado del arroyo a unas tres o cuatro millas», relata Vickers a una redactora de Clarion Ledger, quien ha podido escuchar y compartir la historia de su última cacería. «Uno de mis vecinos me invitó. (…) Pude observar aves y ardillas hasta casi oscurecer». Más información en este enlace.