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Cazan cuerpo a cuerpo un jabalí de 95 kilos y 21 centímetros de navajas en Orense

Dos jóvenes gallegos vivieron un peligroso lance con un gran jabalí que amenazaba con herir a sus perros. Por suerte lo evitaron.

Yago, con el enorme jabalí. © Y. M.

El joven cazador gallego Yago Estévez abatió a cuchillo hace unos días un enorme jabalí en su tecor, ubicado en el concello de Cartelle, en la provincia de Orense. El animal tenía unos afilados colmillos de 21 centímetros y lo cazó junto a su compañero Bruno Mouriño, de 23 años, durante la última jornada hábil de la temporada..

El cazador explica que, durante toda la mañana, levantaron un total de siete jabalíes en distintos sitios del tecor con sus ocho perros de rastro, pero este, sin duda, fue el que más batalla les dio: «Ya íbamos a recoger cuando los perros dieron con un macho, pero al no ser perros de agarre no lo sujetaron bien», explica Yago.

Un animal de 95 kilos y «duro de pelar» para los perros

Otra imagen de las prominentes defensas del animal. © Y. M.

El jabalí, un macho de unos 95 kilos pero con unas tremendas defensas, empezó a embestir contra los animales en cuanto éstos lo levantaron y, ante el peligro de que hiriese de gravedad a alguno de ellos, los jóvenes se pusieron en medio cuchillo en mano: «Yo le entraba al jabalí por un lado, mientras mi compañero le entraba por el otro», explica Yago.

Bruno Mouriño, con el animal. © Y. M.

El macareno, con sus tremendas defensas, dejó a los perros y fue directamente a por el joven, parándose entre los perros y él, «abriendo y cerrando la boca para enseñar los dientes», describe Yago sobre el angustioso momento. Por suerte, el animal «dio la vuelta cara los perros» y fue ese el momento en el que ambos cazadores aprovecharon para ir a por él.  

«Mi compañero empezó a montarse encima de él, y el jabalí comenzó a dar vueltas. Fue en ese instante cuando yo me tire encima de su lomo, echándole las manos a las orejas para agarrarlo y que no nos clavara sus colmillos». Al tener bien agarrada la cabeza, su compañero le clavó de nuevo el cuchillo y terminaron de abatirlo.

Aunque peligrosa, fue una experiencia que ambos jóvenes no olvidarán nunca, sobre todo por lo prominente de sus defensas.