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Un joven de 16 años caza un jabalí de 178 kilos en el primer lance de su vida

El pasado martes este joven cazador participaba en la primera batida de su vida. La afrontaba con mucha ilusión, pero no imaginaba que conseguiría cazar con el primer disparo un jabalí enorme.

Javier Fernandez-Caballero

El pasado martes, 13 de octubre, Mathias, un joven cazador francés de 16 años, participó en la primera batida de jabalí de su vida en la zona francesa de Montigny-sur-Ain y tuvo la suerte de abatir un macareno… ¡de 178 kilos de peso!

Las imágenes, publicadas por Chasse Passion, muestran cómo el joven posa con el verraco junto con la cuadrilla que le acompañó ese día, formada por veinte cazadores y quince canes.

El joven consiguió cazar el jabalí en su primera batida y con el que era el primer disparo con bala de su vida. Según narra el citado medio, Mathias vivió una fuerte emoción al haber cazado su primer animal y que éste haya sido el jabalí que muchos cazadores se conformarían con abatir una vez en la vida.

Una historia similar: así vivió esta joven de 16 años la caza de su primer jabalí con una semiautomática del 12

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La joven, con el jabalí. / JyS

La joven de 16 años Estela del Carmen Fernández González, natural de la localidad de Albuñol, cazó el pasado 14 de diciembre de 2019 el primer jabalí de su vida, una experiencia que quiso narrar a Jara y Sedal.

El lance se desarrolló en una jornada de caza de jabalíes al salto en el coto del municipio de Sorvilán (Granada). Aquel día, Estela iba junto a su padre y varios amigos cazadores cuando entraron en una zona de bosque, donde escucharon la primera ladra. «Nos pusimos muy pronto en alerta», explicaba la cazadora. Así nos lo contó.

Esta chica caza su primer jabalí junto a su suegro y los alanos de su novio

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La joven, con su novio Iván y el jabalí. / L.L.

La joven cazadora madrileña Laura López logró abatir, el pasado 24 de noviembre de 2019 en una montería en las cercanías de la localidad toledana de Hontanar, el primer jabalí de su vida en una emotiva mañana junto a su suegro y sus alanos. «Como dice mi suegro, todo llega, pero no hubiera imaginado nunca que fuera así, tan familiar», ha comenzado relatando a Jara y Sedal la experiencia. «En mi familia nadie caza, yo no he tenido tradición montera ni oportunidad, pero sí un cariño especial a los perros y al campo, siempre, ya que son los que me han llevado hasta aquí…», sigue explicando la joven. Así nos lo contó.