Caza un jabalí de 125 kilos y una semana después y en el mismo puesto se lleva esta sorpresa

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Francisco Rodríguez Pérez narra a Jara y Sedal cómo se hizo hace unos días con un jabalí en espera de 125 kilos y cómo una semana después y en el mismo sitio la suerte volvió a estar de su lado.

17/10/2019 | Redacción JyS

jabalíes naranjos
Francisco Rodríguez Pérez, con los jabalíes. / F.R.

El cazador almeriense Francisco Rodríguez Pérez ha cazado, entre los meses de septiembre y octubre, dos tremendos jabalíes en el mismo puesto de espera. Ha ocurrido en un coto social en las cercanías de la localidad almeriense de Benahadux, durante un permiso para la caza en espera por daños agrícolas y cumpliendo con una crucial responsabilidad como cazador: la de gestor cinegético, ya que se trata de una zona en la que «los jabalíes están destrozando por completo los naranjos».

El primer jabalí: un «mostruo» de 125 kilos

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El primero de los jabalíes abatido el 23 de septiembre. / F.R.

El pasado lunes 23 de septiembre Francisco cazó un gran jabalí que llegó a pesar 125 kilos. «Me puse a las ocho de la tarde, le puse maíz en el cebadero y esperé». A la media hora, el cazador relata que apareció el animal, al que abatió de un disparo en la zona del cuello. «Era todo un monstruo», comenta sobre sus dimensiones, relatando que los colmillos sobresalían seis centímetros.

La gran sorpresa una semana después y en el mismo puesto

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El segundo de los jabalíes abatidos. / F.R.

Francisco no imaginaba que en el mismo puesto de espera y tan solo una semana después iba a recibir una visita inesperada. Durante esa espera, Rodríguez se mostraba desesperado porque sabía que había jabalíes grandes en la zona, pero solamente le entraba al puesto uno pequeño de unos 30 kilos. «Lo veía constantemente por las cámaras de fototrampeo», asegura a Jara y Sedal.

Sin embargo, alrededor de las ocho y media de la tarde sintió un ruido y fue entonces cuando entró el segundo gran protagonista de esta crónica. «Salió resoplando, andaba un poco y se paraba, y resoplaba de nuevo…», explica el cazador. «Lo metí en el visor y en un segundo que se paró disparé», reseña Rodríguez.

Cuando cobró el animal vio que tenía dos grandes colmillos «¡de siete centímetros y medio!». Sin duda otro gran animal conseguido en el mismo puesto y solo una semana después que mucho tardará en olvidar.

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