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Historia de la caza: Rigby la leyenda de un arma de caza que nació para la aventura

La historia de la marca de Rigby es la de una firma de armas de caza convertida en leyenda. Te invitamos a recorrer con nosotros su apasionante historia.

Jara y Sedal

Por Diggory Hadoke (experto en armas históricas y de caza)

Para muchos jóvenes, la palabra Rigby está relacionada con un dibujo animado con forma de mapache creado por J. G. Quintel, pero si la pronunciamos a un cazador, enseguida pensará en cerrojos tipo Mauser y aventuras de caza en África. La larga línea de tiempo de la existencia de John Rigby & Company como fabricante de armas abarca la mayoría de los principales desarrollos en la fabricación de armas de caza. Habiendo iniciado su actividad en 1775, han sido líderes en la fabricación de las escopetas y rifles más importantes y populares de la historia.

A medida que estas armas de fuego y sus cañones evolucionaban, la marca Rigby era comandaba por alguna de las generaciones de la familia homónima; tres hombres llamados John Rigby dirigieron la firma. El último falleció en 1916, pero la empresa continuó siendo administrada por un miembro de la familia hasta el año 1951.

Rigby continuó desarrollando sus escopetas y rifles durante la época victoriana. Sus escopetas de perrillos dieron paso a patentes sin martillo antes de llegar al elegante diseño de las escopetas paralelas de principios del siglo XX. Los rifles express de dos cañones siguieron un camino similar al de las escopetas, mientras que los de un solo cañón variaron con el paso del tiempo.

A medida que las acciones y los avances en la fabricación de cañones ofrecían a los fabricantes de armas posibilidades cada vez mayores de mejorar la precisión, la rapidez del proyectil y la fiabilidad. Rigby siempre fue un innovador y sus armas tenían un estilo estético singular. Cañones de Damasco grabados al ácido, por ejemplo. Incluso a principios de la década de 1830 fabricó armas con características singulares que se considerarían de lo más novedoso en aquella época. Un ejemplo son las de un solo gatillo capaces de disparar dos cañones diferentes. 

Documentos y fotografías históricas que se conservan en el Showroom de Rigby. © Tweed Media

El inicio de la leyenda Rigby

Los beneficios comerciales asociados a la fabricación de alta calidad, la mejora constante de los productos y el buen sentido comercial fueron innumerables. El traslado de Dublín (Irlanda) a Londres (Inglaterra) abrió a Rigby a una clientela más amplia y más próspera, lo que llevó a algunas personas notables de la época a las puertas de la empresa.

Muchas de las armas hechas para tiradores famosos todavía están en circulación y los libros de pedidos todavía residen en el actual local de Rigby en Londres, lo que marca la ocasión del nacimiento de cada escopeta o rifle.

Los productos de Rigby van desde los rifles express Rising Bite patentados por Bissell, pasando por los rifles de cerrojo de acción Mauser, hasta las escopetas con las básculas grabadas con motivos cinegéticos e históricos. Sus clientes eran muy variados, como el cazador de tigres Jim Corbett o el de elefantes, John Pondoro Taylor, el rey Jorge VI o el profesional Philip Percival. 

Rigby: un lujo indio

Los maharajás, los monarcas de un estado indio, eran hombres de recursos que tenían la costumbre de comprar grandes cantidades de armas de caza, elaboradas a mano y caras, para sus colecciones. Poseían grandes fortunas y mantenían sus poderes locales tradicionales pero ningún poder real fuera de ellos; eran vigilados y aconsejado por los oficiales políticos británicos. Esto garantizó la ausencia de guerras entre los estados y mantuvo la paz, que era de suma importancia para la administración efectiva y económica del Raj, el régimen de gobierno colonial británico sobre la India entre 1858 y 1947. 

Muchos de los maharajás recurrieron a actividades como la caza para dar rienda suelta a sus pasiones. Uno de esos hombres fue Fateh Singh, el 31 Maharana del Udaipur, que adquirió 16 rifles a Rigby, incluido un .470 nitro-express No.16902. Las fortunas de los maharajás se esfumaron en 1972, cuando Indira Ghandi les despojó de sus títulos y privilegios. Esto llevó a muchos a vender sus colecciones de rifles a coleccionistas extranjeros para obtener liquidez. El citado rifle fue repatriado a Gran Bretaña y se mejoraron los grabados para atraer a los coleccionistas estadounidenses, que eran los principales compradores de este tipo de joyas.

Rigby
Uno de los históricos Rigby Rising Bite. © Tweed Media

El mejor grabador inglés de su época, Ken Hunt, añadió un retrato de un león en color dorado y grabados en la báscula y la llave, y el rifle encontró un nuevo hogar en la Colección Petersen, en Virginia. Esto inició un debate ente los entendidos. Algunos consideraban estas modificaciones como una mejora a un arma relativamente tradicional, convirtiéndola en una obra de arte, pero para otros era la profanación de una joya, según los gustos de los nuevos ricos.

Calibres de caza para los nuevos tiempos

Un destino similar tuvo otro Rigby de Fateh Singh, un express de 1903 con perno vertical en calibre .350 (No.2). Fue rediseñado por Rigby en 1981 en el calibre moderno de 9.3x74R, algo habitual en aquel momento: los viejos ya no estaban disponibles en el mercado y los rifles, por excelentes que fueran, no podían venderse fácilmente a los cazadores… sencillamente porque no encontraban balas. Convertirlos en una alternativa más comercial y adecuada para la época con especificaciones similares se consideró un remedio práctico y lógico. Las básculas se embellecieron con incrustaciones de oro y grabados de animales africanos como elefantes, búfalos y kudus. A muchos expertos no les gustó la idea de grabar animales africanos en un arma diseñada y nacida en la India.

Pero Rigby no es conocido sólo como fabricante de los mejores express. También introdujo el rifle de cerrojo Mauser en el mercado británico y muchos profesionales y aficionados los compraron como una alternativa práctica. Entre los Rigby Mauser .275 más conocidos se encuentra el que utilizó el cazador inglés Jim Corbett para acabar con el leopardo devorador de hombres de Rudraprayag (India), que entre 1918 y 1926 acabó con la vida de 125 personas.

El arma se la había regalado la Administración por haber abatido un tigre antropófago en 1907. Para celebrar sus hazañas Rigby fabricó un rifle de exhibición y con grabados en relieve de escenas de los maravillosos libros de Corbett. Un rifle histórico que subastó el SCI en 2016 alcanzando un precio récord de 250.000 dólares. Hoy sigue en pleno uso.

El cazador y naturalista inglés Jim Corbett posando con el felino antropófago. © Tweed Media

Paralelas míticas

Lo que encierra la esencia de la tradición de Rigby no es la pieza de colección, sino las líneas tradicionales, sutilmente grabadas y muy proporcionadas de sus armas. Belleza, estilo y fiabilidad. Eso resume el alma de Rigby. Aunque la marca es archiconocida por la fabricación de rifles, también tuvo éxito con sus escopetas paralelas.

Fabricadas en 1930 en nogal oscuro de grado superior y cañones de acero de 30 pulgadas y con básculas perfectamente talladas con grabados del gran Harry Kell, representan la clásica paralela inglesa de la época. Muchos expertos en armas afirman que jamás se han hecho escopetas como aquellas.

Memorias de África

Karen Blixen, cuyo seudónimo literario era Isak Dinesen, recogió su increíble vida en la obra Memorias de África. Nacida en Dinamarca, se casó en Kenia con un barón sueco, Bror Blixen-Finecke, donde se convertiría en dueña de una finca. «Pido humilde y realmente perdón a los cazadores, cuyo éxtasis por la caza hasta ahora yo no había comprendido.

No hay nada en el mundo como la caza», escribió tras iniciarse en la caza de la mano de su marido. También compartió safaris con el que fuera su amante: el noble inglés Denys Finch Hatton, con el que posa en la foto y que contaba entre sus rifles con un Rigby .350.