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¿Por qué las ciudades no arden? Lapidaria reflexión de este ganadero sobre los incendios del campo

Este ganadero estalla en Telecinco tras la situación de los últimos incendios en nuestro país y defiende las prácticas del mundo rural para evitarlos.

El ganadero, en Telecinco.
El ganadero, en Telecinco.

El ganadero Roberto López ha comparecido en ‘El programa del verano’ de Telecinco para analizar la situación de su sector, donde ha hecho una encendida crítica de la gestión que se está llevando a cabo por parte de la Administración de los montes debido a los últimos incendios que están teniendo lugar en nuestro país.

«¿Por qué hay incendios? ¿A que las ciudades no arden? No, porque hay gente. ¿Por qué arden los pueblos? Porque no hay gente», señalaba el ganadero. «Hay un abandono completo. Es muy bonito llegar aquí y decir que qué bonito está todo, que hay muchos árboles, y es Reserva de la Biosfera o Parque Natural. Y aquí no podéis hacer nada: los que llevabais 2.000 años cuidando de esto lo hicisteis fatal», exponía.

«Nadie se puede imaginar el coste de apagar un incendio»

«Ahora nos vamos a encargar nosotros, que somos mucho más listos, de gestionar esto: no podéis cortar un árbol, no podéis cortar una zarza, no podéis sembrar aquí… ¿qué hacemos? Nos vamos», añadía. «Ahora viene un rayo, un pirómano, que también los hay, 4.000 hectáreas quemadas, ahora vienen helicópteros, hidroaviones, la UME. Pero vamos a ver, ¿tan mal lo estábamos haciendo? Que lo conseguimos gestionar durante 2.000 años y ahora vienen estos iluminados a echarnos de los pueblos porque no queda gente en los pueblos», denunciaba López.

«A mí que me explique alguien por qué antes cuando había gente en el campo y manteníamos el monte limpio y no le cobrábamos a nadie ni se nos pagaba por hacer ese trabajo, y ahora le pagamos a brigadas a base de nuestros impuestos. Y se está quemando el monte. Nadie se puede imaginar el coste de apagar un incendio. Eso lo pagamos entre todos. Y antes, que lo hacíamos gratis, se nos echaba. Y no lo hacen por nuestro bien, sino por su bien, por mantener un puesto de trabajo en el que ganan lo que no está en los escritos simplemente por hacer prohibiciones. Ahora, en este país, todo está prohibido. Esto antes no pasaba», concluía el ganadero.