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Un experto del campo advierte del dispositivo impuesto por las normas ecologistas europeas que eleva la temperatura de las cosechadoras: «Eso prende fuego solo»

Antonio Miguel Benavente, vinculado durante toda su vida a la maquinaria agrícola, señala los sistemas anticontaminación y la mayor capacidad de trabajo como nuevos factores de riesgo durante la cosecha.

Antonio Miguel Benavente Monguiloz ha dedicado su trayectoria profesional a las cosechadoras: ha sido conductor, empresario de servicios agrícolas, mecánico, vendedor y propietario de un concesionario. Esa experiencia le lleva a advertir de un problema que, a su juicio, se ha agravado con la evolución de estas máquinas y que preocupa especialmente durante las campañas marcadas por el calor y la extrema sequedad del cereal.

En una entrevista difundida por ZGZ Comunicación, Benavente sostiene que las cosechadoras actuales trabajan más rápido, abarcan una superficie mucho mayor y concentran numerosos componentes electrónicos. Pero pone el foco, sobre todo, en los sistemas incorporados para reducir las emisiones contaminantes de los motores diésel.

«Cuando cogemos una máquina nueva estamos asustados»

«Hace 35 o 40 años ya teníamos días de 42 °C con bochorno, pero la maquinaria de entonces era muy difícil que prendiera fuego», explica. Según detalla, aquellos modelos tenían cortes más pequeños, funcionaban a menor velocidad y no trituraban ni esparcían la paja como las máquinas actuales.

Las cosechadoras modernas, continúa, pueden equipar cabezales de 9, 10 o 12 metros, trabajar muy cerca del suelo y avanzar con mayor rapidez. Todo ello incrementa la cantidad de polvo, paja y tamo que circula y puede acumularse en diferentes puntos de la máquina.

«Cuando cogemos una máquina nueva estamos asustados», reconoce. Su principal crítica se dirige a los dispositivos anticontaminación, como la recirculación de gases EGR, los filtros de partículas y los sistemas que emplean AdBlue. «Cuando se pone a regenerar la máquina trabajando, eso prende fuego solo», asegura desde su experiencia personal.

Un estudio español confirma el peligro de las altas temperaturas

La advertencia de Benavente encuentra respaldo parcial en una investigación de la Universidad de Zaragoza, publicada en 2019 después de estudiar 221 cosechadoras y 74 incendios y realizar mediciones sobre nueve máquinas durante las campañas de 2018 y 2019.

Los investigadores comprobaron que los sistemas de tratamiento de gases influían en la temperatura. Las medias más altas se registraron en equipos con SCR y EGR, con o sin filtro de partículas. En el colector de escape se midieron máximos de hasta 305 °C, mientras que los restos de trigo empleados en los ensayos podían inflamarse a temperaturas de entre 250 y 340 °C.

No obstante, el trabajo no encontró una relación estadísticamente significativa entre la antigüedad de la cosechadora y la aparición de incendios. El único factor técnico asociado claramente al riesgo fue el trabajo acumulado durante su vida útil: la probabilidad aumentaba de forma considerable una vez superadas las 6.000 hectáreas cosechadas.

El estudio identificó, además, varios puntos críticos. El 32 % de los incendios analizados comenzó en la zona del motor, el 31 % en la barra de corte y el 18 % en rodamientos y correas. Una cuchilla trabajando con una fricción anormal llegó a alcanzar 428 °C en apenas 10 o 15 minutos, frente a los 52 °C registrados durante un funcionamiento correcto.

La limpieza y el mantenimiento siguen siendo decisivos

Si bien lo que asegura el experto del vídeo puede influir, y mucho, en la posible generación de un incendio durante la cosecha, reducir el problema únicamente a los sistemas anticontaminación dejaría fuera otros factores que acredita el citado estudio. Los incendios también pueden comenzar por un rodamiento recalentado, una avería eléctrica, el roce de la barra de corte, el contacto con una piedra o la acumulación de restos vegetales sobre elementos calientes.

La Universidad Estatal de Oregón, lo deja claro en una guía revisada en 2026, en la que destaca que las nuevas normas de emisiones pueden elevar la temperatura del motor y del escape. Al mismo tiempo, recuerda que la limpieza diaria, el mantenimiento, la vigilancia de rodamientos y correas y evitar trabajar a plena carga en condiciones extremas son las medidas más eficaces para reducir el riesgo.

Benavente reclama que la Administración revise la aplicación de estas exigencias a los vehículos agrícolas. Se trata, en todo caso, de su opinión profesional. La publicación original aclara expresamente que la entrevista no atribuye a una cosechadora el incendio de las Cinco Villas u otros de los que se ha hablado en las últimas horas con el de La Mierla en Guadalajara, cuyas causas oficiales deberán determinar las autoridades competentes.

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