El corzo (Capreolus capreolus) es uno de los animales más apreciados por los cazadores españoles, tanto por su belleza, su curioso trofeo, su exquisita carne, así como por la dificultad de recechar un gran macho. Se trata del más pequeño de los cérvidos de Eurasia, un animal y escurridizo, que habita en bosques, montes y cultivos. Su caza requiere de paciencia, habilidad y conocimiento del terreno.

Por eso, muchos cazadores esperan con inquietud el día en el que se abre la veda del corzo, que en la mayoría de las comunidades autónomas donde se caza coincide con el 1 de abril. En 2024, ese día caerá en lunes, lo que supone una ventaja para los que puedan disponer de ese día libre o para quienes guarden parte de sus vacaciones para esas fechas.

Por contra, aquel que tenga que acudir a trabajar tendrá que esperar al fin de semana -días 6 y 7- para comenzar con los recechos.

Un momento muy esperado

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Corzo. © Shutterstock

El inicio de la temporada corcera es un momento muy especial, ya que es cuando los machos de corzo se muestran más confiados y activos. A medida que avanza la primavera y el verano, los machos se vuelven más cautelosos y se ocultan entre la vegetación, lo que dificulta su localización y rececho, salvo en la época de celo, a finales de julio, donde volverán a aumentar su actividad.

Muchos cazadores aprovechan la primera jornada para intentar cobrar el trofeo que se les resistió el año anterior o para buscar algún ejemplar de calidad que haya en sus cotos, antes de que lo hagan otros compañeros. La competencia es alta y el reto es mayor, lo que añade emoción y satisfacción a la caza de este bello animal.

La caza del corzo es una actividad que genera pasión y admiración entre los aficionados, que respetan y cuidan a este pequeño cérvido, contribuyendo a su conservación y gestión. El corzo es un indicador de la salud de los ecosistemas y un recurso cinegético sostenible, que genera beneficios económicos y sociales en multitud de zonas rurales españolas.

El 1 de abril de 2024 será, sin duda, un día marcado en rojo en el calendario de muchos cazadores, que esperan vivir una nueva jornada inolvidable en busca del ejemplar soñado de una especie que, cada vez más, levanta pasiones.