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Cuatro casos que demuestran que el jabalí es más inteligente de lo que pensabas

El jabalí es un animal muy inteligente. © Shuttterstock
El jabalí es un animal muy inteligente. © Shuttterstock

Para quien no los conozca, los jabalíes (Sus scrofa) pueden parecer animales toscos, fuertes y brutos. Pero nada más lejos de la realidad. Cualquier cazador sabe que son animales muy inteligentes, especialmente si hablamos de ejemplares viejos, los cuales han llegado al ocaso de su vida natural precisamente por sabérselas todas.

Su capacidad cognitiva, incluso, ha sido objeto de estudio. La investigadora Meredith Root-Bernstein fue una de las primeras en documentar la capacidad para usar herramientas de estos animales después de observar a un jabalí de las Bisayas (Sus cebifrons), una especie en peligro de extinción originaria de Filipinas, utilizando un palo para escarbar en el suelo y hacer un nido. Esa capacidad para usar herramientas sorprendió a la comunidad científica, pero no a los cazadores, acostumbrados a medirse en el entorno natural con estos animales tan hábiles y a observar sus inteligentes acciones.

La irrupción de las cámaras trampa nos ha permitido espiar mejor a estos animales en su entorno natural, pudiendo observar directamente comportamientos que antes solo llegábamos a intuir. En este artículo recopilamos tres escenas tomadas por cazadores con estos dispositivos que evidencian su gran capacidad de adaptarse a los contratiempos utilizando su inteligencia.

Jabalí que se baña para despistar a los perros

Hace dos años fue protagonista en Jara y Sedal, pero el jabalí de este vídeo sigue despertando la atención de los cazadores. Además confirma una teoría que muchos sospechaban pero no habían podido constatar: estos animales son capaces de bañarse para despistar a los perros que lo persiguen. Entrando en el agua, el suido logra cortar su rastro y hacer que su olor sea más difícil de seguir por los hábiles sabuesos, cuya nariz infalible es capaz de seguirlos hasta el fin del mundo.

Como se puede apreciar en las imágenes, la estrategia del jabalí da sus frutos, puesto que los perros se detienen al llegar al agua, desesperados por encontrar las emanaciones que el macareno va dejando en el suelo en su huída.

Así quita la tapadera a un cubo para ‘robar’ la comida

En esta ocasión tenemos al mismo protagonista pero en diferente situación: pillado in fraganti por una cámara trampa colocada frente a un comedero de caza menor. El cubo, lleno de grano, cuenta con un pequeño orificio en su parte inferior para que perdices o conejos puedan picotear e ir extrayendo el trigo o la avena. Al igual que sucede con los bebederos, es uno de los sistemas más extendidos para procurar alimento a la fauna cinegética en épocas de escasez.

Pero no está pensado para que un jabalí meta su curiosa jeta en él. Por eso, el hábil comensal no duda en quitar la tapadera del cubo para acceder al premio desde arriba. Buena noticia para él, y mala para perdices y conejos, que se quedarán sin su desayuno.

Así rescataron a dos jabatos que habían caído en una trampa

El siguiente vídeo fue grabado en enero de 2020 en la en la reserva natural Voděradské Bučiny, en la República Checa. Fue grabado por casualidad por un grupo científico checo que estudiaba distintas maneras de contener la peste porcina africana en un trabajo publicado recientemente en Scientific Reports. Según las imágenes grabadas por las cámaras, al poco tiempo de entrar los jabatos en la jaula, apareció una hembra adulta. El animal estaba estresado, pues tenía los pelos del lomo erizados. A juzgar por el tamaño y el sexo, los científicos creen que se trataba de la madre de los jabatos. Detrás de la hembra venían siete jabalíes más, bien dispuestos a ayudar en la tarea.

La hembra estudió la trampa un rato y, tras ello comenzó a embestir los troncos que mantenían la puerta de la jaula cerrada. Después de la hembra, el resto del grupo se fue turnando para golpear los troncos hasta abrir la puerta y liberar a los jabatos. La operación de rescate duró una media hora. Los investigadores apuntan a que este es el primer caso de rescate que se documenta en jabalíes. Este comportamiento es, según los expertos, una muestra de las complejas relaciones sociales entre ellos.

¿Cómo abrir hueco en una alambrada que se interpone en tu camino?

Tú cogerías unas tenazas o una cizalla. Un jabalí no tiene esas herramientas, pero sí una poderosa mordida. Inicialmente el cochino intenta romperla con la jeta y a base de topetazos, pero al final utiliza sus dientes para abrir un pequeño agujero por el que al final escapa.