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Continúan muriendo perros de caza horas después de morder jabalíes en Francia

Javier Fernandez-Caballero

¿Qué es la enfermedad de Aujeszky y por qué sigue haciendo estragos en los perros de los cazadores? ¿Por qué los perros que quedan infectados no tienen cura? ¿Cómo explica la ciencia esta enfermedad? Te respondemos a todas estas preguntas.

Ocurrió en España en el mes de enero y ahora ha vuelto a suceder al otro lado de la frontera, en Francia: la enfermedad de Aujeszky sigue haciendo estragos en los perros de caza y de ganado que han mordido jabalíes infectados.  En el último caso han muerto dos perros de raza border collie después de morder dos jabalíes infectados, aunque en las últimas semanas han salido a la luz más casos.

En concreto, en esta última ocasión los perros mordieron los restos de un jabalí en las cercanías del macizo de Luberon, situado en el sur francés. Actualmente no existe ningún tratamiento o vacuna para los perros que mueren en los días posteriores a la infección.

¿Qué es la enfermedad de Aujeszky según la ciencia?

Según explica Ciencia y Caza y completan estudios internacionales como el del Instituto Internacional de Cooperación en Animales Biológicos, la enfermedad de Aujeszky está transmitida por un virus de tipo porcino, que pueda estar presente en cerdos o en jabalíes y que no se transmite a los seres humanos.

También llamada pseudorrabia, tiene una gran importancia sanitaria y económica en el mundo ganadero, sobre todo en el sector porcino. Es una enfermedad de declaración obligatoria y está establecido un completo programa de vacunación para su control y erradicación en las explotaciones españolas.

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Un perro persigue a un jabalí durante una cacería. / Foto: Shutterstock – Laura García

Las especies que actúan como hospedadores y reservorios naturales son el cerdo doméstico y el jabalí. Sin embargo, excepto al hombre, el virus puede afectar a un gran número de animales, ungulados, cánidos, félidos… tanto domésticos como silvestres. En estas especies, llamadas hospedadores accidentales, la enfermedad suele ser rápida y mortal.

Una de las características de esta enfermedad vírica, causada por el herpesvirus porcino tipo I, es la capacidad de provocar infecciones latentes. Los animales pueden estar infectados sin mostrar síntomas hasta que determinadas situaciones provocan una alteración o desequilibrio: estrés, parto o inmunosupresión (nivel bajo de defensas). En estas ocasiones el virus se reactiva y los síntomas aparecen. Los animales, una vez infectados, serán portadores del virus durante toda su vida.

Las vías de transmisión del virus son principalmente mediante contacto directo, oronasal y genital y de madres a hijos (vía vertical) durante el parto y lactancia. Además, se producen también casos de transmisión por ingestión de un animal enfermo. Este virus puede dispersarse por el aire varios kilómetros.

¿Cómo es la muerte de un perro que acaba infectado por esta enfermedad?

La enfermedad de Aujeszky podría ser la causante de la muerte de los perros. /Shutterstock
La enfermedad de Aujeszky no tiene cura en la actualidad para los perros infectados. / Shutterstock

La muerte de los perros que contraen esta enfermedad es «agónica». Es lo que contó Miguel Ángel Larrayos al descolgar la llamada de Jara y Sedal después de que a finales de enero cuatro de sus perros de 7, 5 y 4 años protagonizaran el agarre de una jabalina que presuntamente portaba la enfermedad de Aujeszky. El resultado fue la muerte de sus cuatro sabuesos días más tarde tras la batida celebrada en el coto social de su pueblo, Olave, en Navarra, situado cerca de Sourauren.

«El veterinario me preguntaba que si habían comido los animales las heces de la jabalina, y yo le respondía que no», afirma. En ese momento, saltaron las alarmas: «Lo primero que hicimos, antes incluso de que se muriera ninguno de los cuatro perros, fue retirar la carne de la jabalina, que la habíamos repartida entre los cazadores», recordaba Larrayos.

Poco a poco, fueron muriendo los canes: «Les entraban duros picores, les salían unos bultos en la cabeza como si fuesen un herpes o una papera. Al principio parecía que se rascaban de vez en cuando, pero luego eran unos picores tremendos porque la enfermedad les atacaba al sistema nervioso. Lo hemos pasado fatal porque era un sufrimiento brutal», confiesa el cazador navarro.

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