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Condenan a un animalista a pagar 223.000 euros por difamaciones en Facebook

El hombre, presidente de una organización animalista, se negó a eliminar unos mensajes difamatorios que había compartido en Facebook. Ahora un tribunal le ha condenado a pagar 223.000 euros por los daños causados.

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Jean-Michel Stasse es presidente de la asociación Wolf Eyes en Bélgica. © Nordeclair

Jean-Michel Stasse, un animalista oriundo de Aywaille (Bélgica) y presidente de la organización Wolf Eyes, ha sido condenado a pagar 223.000 euros por difamaciones en Facebook, según informa el diario Nord-Eclair. Stasse estaba siendo perseguido por las autoridades tras escribir varias publicaciones difamatorias en las redes sociales en los últimos años.

El condenado afirmó en la citada red social que un orangután había muerto de hambre en el parque zoológico Pairi Daiza de Bélgica en julio de 2019 una afirmación que la organización del parque desmintió y además denunció, ya que el animal perdió la vida como consecuencia de una malformación congénita. Otra publicación sobre el origen de un rinoceronte blanco, también había hecho saltar la polémica respecto a la gestión del parque, algo que tampoco era cierto según el citado medio.

Ante la negativa del presidente de Wolf Eyes a suprimir sus publicaciones, un tribunal de Lieja le ordenó pagar una multa de 223.000 euros. Si no hace efectivo el ingreso de la suma solicitada, podría verse obligado a pagar mediante el embargo de los bienes muebles de su propiedad.

Otra sentencia histórica condena a dos animalistas a pagar casi 30.000 euros a un grupo de cazadores

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La sentencia condena por primera vez un acto de violencia animalista contra cazadores. © Shutterstock

El pasado año informábamos desde Jara y Sedal que se acababa de celebrar la primera sesión de un juicio en el que se sentaban en el banquillo dos jóvenes animalistas que habían sido acusados de destrozar un bebedero de agua instalado en un coto de caza en Tenerife. Como ya adelantamos, ambos negaron que fueran los autores de los daños, a pesar de haber sido sorprendidos en su vehículo con una maza y haber sido pillados in fraganti. Su versión, según la cual habrían acudido a la zona para buscar perros empleados en peleas clandestinas, tampoco sirvió para convencer a la jueza del Juzgado de lo Penal Nº5 de Santa Cruz de Tenerife, que les impuso una condena ejemplarizante.