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¿Cómo colocar una cámara trampa en tu coto de caza para fotografiar animales?

Las cámaras trampa nos permiten controlar del número de perdices que hay en el coto, conocer al jabalí que nos entrará al puesto donde vamos a hacer un aguardo, controlar los corzos, vigilar enfermedades... Te explicamos cómo colocarla correctamente.

Para colocar una cámara trampa en tu coto lo primero que necesitarás… es una cámara. Al decidirte por adquirir un modelo u otro, fíjate en el tiempo que tarda en ‘reaccionar’. Este es un aspecto importante: la velocidad de disparo puede ir desde los 0,14 segundos en los modelos más rápidos hasta los dos en los más básicos, y de ella dependerá que ‘caces’ tu presa… o sólo veas su estela al pasar de largo.

Estos dispositivos no sólo toman imágenes fijas: también pueden grabar vídeo, y algunos incorporan la función time-lapse, que permite disfrutar a ‘cámara rápida’ de diferentes sucesos que suelen ocurrir a velocidades muy lentas o imperceptibles para el ojo humano –como la apertura de una flor–.

Por tanto, son varios los factores que influirán a la hora de decantarnos por una cámara concreta, como nuestras necesidades y sus prestaciones, calidad y precio.

Resolución y memoria de la cámara trampa

En fotografía, lo ideal es contar con una cámara trampa de 12 Mp (megapíxeles), aunque a partir de los 5Mp ya podremos obtener fotografías con buen detalle y después imprimirlas.

Pero a veces una imagen fija no sirve para distinguir bien al animal o animales en cuestión, sobre todo si es nocturna. Si los grabamos en un archivo de vídeo podremos saber cómo se mueven o qué relación existen entre ellos –por ejemplo, en el caso de una piara–. Una resolución de 1080 píxeles ofrece una calidad muy buena y es lo mínimo deseable.

Las cámaras utilizan memorias externas de tipo SD que tienen una gran capacidad de almacenamiento de imágenes y videos. Con una SD de 16 o 32 Gb (si el dispositivo la admite), podremos almacenar miles de fotos y cientos de vídeos.

El flash de luz negra, tu mejor aliado

Gran parte de los animales desarrollan su actividad durante la noche, por lo que necesitaremos que nuestra cámara de fototrampeo incopore iluminación artificial.

Los primeros modelos de cámara trampa montaban flashes de tipo incandescente –el que utilizan las cámaras réflex, automáticas…–, pero perturbaban la tranquilidad de la zona elegida, podían dañar la sensible vista de sus habitantes y, además, llamarían la atención de los amigos de lo ajeno.

En la actualidad las cámaras de fototrampeo utilizan principalmente dos tipos de flashes que, además, consumen mucha menos batería: de infrarrojos y el conocido como infrarrojo de luz negra. Ambos tipos emiten luz invisible para los animales y las personas, pero en el primero los leds que emiten la luz se colorean ligeramente. Los animales no suelen recelar de él, pero es bastante habitual obtener segundas y terceras tomas de cérvidos mirando a la cámara tras percatarse del brillo de los citados leds.

El flash infrarrojo de luz negra es totalmente imperceptible para la fauna… y también para el ser humano, por lo que resulta muy aconsejable, sobre todo, para tareas de vigilancia. Ten en cuenta su alcance a la hora de colocar tu cámara trampa si quieres que tu objetivo salga bien iluminado.

¿Qué pilas utilizo en mi cámara trampa?

La mayoría de las cámaras trampa funcionan con clásicas pilas AA. Hazte con un modelo que  se adapte a tus necesidades y a la periodicidad con la que podrás acudir a comprobar su estado, aunque la autonomía no suele ser un problema: muchas cámaras pueden durar tres y cuatro meses seguidos con las mismas baterías.

El tiempo de descarga dependerá mucho de la configuración elegida –el vídeo gasta mucha más batería– y la frecuencia con la que la fauna visite el lugar.

¿Dónde coloco la cámara trampa?

Colócala en un lugar donde no pueda ser arrastrada, golpeada o ‘sustraída’ por algún animal… o persona. Lo ideal sería utilizar un poste o un árbol que nos permita situarla a una altura de entre 1,50 y 1,80 metros si se trata de una finca con jabalí y ciervo o incluso algo más baja si sólo hay cochinos.

También, ten en cuenta el alcance del flash y del sensor de detección de movimiento que activa la cámara trampa. Como norma, podemos decir que debe estar entre 6 y 15 metros de la zona por la que esperas que el animal vaya a pasar.

Estas cámaras incorporan correas de sujeción muy efectivas, pero nunca está de más afianzarlas aún más con alambre o bridas.

corzo cámara trampa
Un corzo al pasar frente a una cámara trampa. /CV

¿Hacia dónde debe apuntar?

Para conseguir las mejores fotografías al amanecer y atardecer, las horas de mayor actividad de los animales, y evitar que los rayos de sol incidan directamente en nuestro objetivo, en verano colocaremos la cámara orientada hacia el sur, de espaldas a la puesta y salida del astro.

En invierno, en cambio, lo haremos mirando al norte: a primeras y últimas horas del día la luz no afectará a nuestra lente, y a mediodía, en fincas tranquilas o comederos de manchas, podremos también pillar in fraganti a algún zascandil.

Comprueba que está enfocando la zona que te interesa si no quieres conseguir un catálogo de pezuñas o cabezas. Ten en cuenta el alcance efectivo del flash y del sensor de detección de movimiento –la distancia a la que éste activa la cámara–.

Camúflala para que no te la roben

Si es posible, sitúala en el tronco de una encina o chaparro con algo de ramaje y utiliza una caja de seguridad y cortezas de árbol para crear el camuflaje perfecto –en la imagen de la izquierda–, como nos enseñan en este tutorial.

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