La Guardia Civil investiga a un vecino aficionado a la caza al que atribuye la muerte de uno de los toros que escaparon durante los festejos de bous al carrer celebrados el pasado 18 de julio en Gátova (Valencia). Según la versión del instituto armado, el hombre habría efectuado dos disparos con un rifle después de recibir una orden verbal del director del festejo, cuando la res se encontraba de madrugada cerca de una urbanización y suponía un riesgo para la población.
El cazador figura como investigado por un presunto delito de maltrato animal. La investigación también afecta al director del festejo, a quien se atribuye un supuesto delito de prevaricación administrativa por haber ordenado presuntamente la muerte del toro (Bos taurus) sin contar con la autorización gubernativa expresa que, de acuerdo con la Guardia Civil, resultaba imprescindible para utilizar un arma de fuego.
Los animales pertenecían a la ganadería de Luis López, el joven ganadero que perdió la vida durante las tareas emprendidas para localizar las reses fugadas. El incidente comenzó después de que fallara el sistema de contención del recinto habilitado para los festejos, lo que permitió que seis vacas y un toro salieran a la vía pública y generaran una situación de peligro para los vecinos.
Siete reses escapadas y un operativo por tierra y aire
La fuga obligó a la Guardia Civil a desplegar «de inmediato» un dispositivo de búsqueda y control en el que participaron patrullas de Seguridad Ciudadana de la comarca, especialistas del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) y efectivos de la Unidad Aérea de Valencia.
Durante el operativo, los agentes localizaron al responsable municipal que ejercía como director del festejo y le informaron formalmente de las responsabilidades legales derivadas de la fuga. También le instaron a emitir avisos públicos para alertar a los vecinos y a comunicar la situación a los servicios de emergencias.
Los agentes le habrían explicado, además, las condiciones que debían cumplirse antes de recurrir a un arma de fuego para neutralizar a uno de los animales. Según el comunicado del instituto armado, el empleo de armas en estas circunstancias tiene carácter absolutamente excepcional y requiere «imperativamente autorizaciones gubernativas expresas y el cumplimiento estricto de las medidas de seguridad».
Esta advertencia es uno de los elementos centrales de las diligencias. La Guardia Civil investiga si el director del festejo, pese a conocer la necesidad de obtener esa autorización, habría decidido pedir a un particular que disparase contra el toro sin seguir el procedimiento establecido.
Una supuesta orden verbal durante la madrugada
Los hechos investigados se habrían producido durante la madrugada del 19 de julio. Según la reconstrucción difundida por la Guardia Civil, el director del festejo habría recurrido a un vecino de Gátova aficionado a la caza y le habría pedido verbalmente que neutralizara al animal con un rifle.
«A pesar de las advertencias legales efectuadas por los especialistas del Seprona y los mandos del dispositivo, durante la madrugada del 19 de julio el director del festejo omitió los cauces legalmente reglamentados y dio una instrucción verbal directa a un vecino de la localidad, aficionado a la caza, para la neutralización del toro mediante el uso de un arma de fuego», ha explicado el instituto armado.
Los investigadores consideran que «la orden se dictó careciendo de la competencia legal requerida y sin la preceptiva cobertura o autorización de las autoridades gubernativas». Será la investigación la que determine si esa instrucción llegó a producirse en los términos descritos por la Guardia Civil y las posibles responsabilidades derivadas de ella.
Dos disparos junto al casco urbano, según la Guardia Civil
El cazador habría localizado al toro alrededor de las 4:00 horas, a poca distancia de una urbanización situada junto al casco urbano de Gátova. Siempre según la versión de la Guardia Civil, el vecino habría efectuado un primer disparo con un rifle de caza y la res, después de resultar alcanzada, todavía habría avanzado varios metros antes de detenerse.
Cuando el animal se encontraba inmóvil, el hombre supuestamente habría realizado un segundo disparo que le habría causado la muerte instantánea. La desaparición del toro puso fin al peligro inmediato que representaba su presencia en las proximidades de una zona habitada, aunque la Guardia Civil investiga quién intervino en su muerte y si el arma se habría utilizado sin la autorización administrativa exigida.
El Equipo de Investigación del Seprona de la Comandancia de Valencia asumió la instrucción de las diligencias y realizó una inspección ocular del lugar donde apareció muerta la res. Los agentes documentaron la posición del animal y recabaron los indicios necesarios para tratar de reconstruir lo sucedido.
Investigados por prevaricación y maltrato animal
Tras las primeras actuaciones, la Guardia Civil formalizó la investigación de los dos implicados, aunque ninguno fue detenido. Al director del festejo se le atribuye un presunto delito de prevaricación administrativa, previsto en el artículo 404 del Código Penal, por supuestamente «dictar una orden verbal arbitraria en asunto administrativo al autorizar de forma irregular el uso de armas de fuego a particulares».
El vecino aficionado a la caza, por su parte, figura como investigado por un presunto delito de maltrato animal recogido en el artículo 340 bis del Código Penal. El Seprona le atribuye haber causado presuntamente la muerte intencionada y no autorizada de un animal vertebrado fuera de los supuestos legales o de una actividad regulada.
La investigación no equivale a una condena ni acredita por sí sola que los hechos ocurrieran de la manera descrita por la Guardia Civil. Las diligencias han sido remitidas a la Fiscalía Provincial de Medio Ambiente de Valencia, que deberá estudiar los indicios recabados y decidir los siguientes pasos del procedimiento.








