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Una joven caza un corzo raro de 11 puntas en Guadalajara y rompe a llorar al verlo

Laura Ochaíta no pudo controlar su emoción cuando llegó al corzo de su vida: un extraordinario ejemplar de 11 puntas de Capreolus capreolus.

Laura Ochaíta con el corzo raro.

El que mostramos a continuación es, sin duda, uno de los corzos más raros cazados en lo que llevaos de temporada. Ha sido abatido en un coto de la provincia de Guadalajara por la cazadora madrileña Laura Ochaíta, que ha narrado a Jara y Sedal todos los detalles del lance a este tremendo Capreolus capreolus de once puntas que, sin duda, ha revolucionado levantado múltiples comentarios en las redes sociales de los cazadores en las últimas horas.

«Llevaba viéndolo desde hace meses», comienza explicando a este medio la cazadora, que ya había tenido oportunidad de narrar para nosotros otros lances el pasado invierno como el de un tremendo jabalí de 113 puntos que abatió en Valladolid.

Lo había avistado en cuatro ocasiones previas

Ochaíta sigue explicando que «el corzo lo había visto en cuatro ocasiones más e incluso tenía fotos de él». Aun así, «no se me había puesto a tiro desde que empezó la temporada el 1 de abril y, finalmente, me ha dado la oportunidad», explica la joven. Estas son las imágenes del cérvido vivo:

El pasado domingo, a las seis y media de la tarde, «y mientras nos estaba jarreando de agua el cielo», la joven y su novio Alfredo Quintas comenzaron el rececho en el coto alcarreño. «Logramos verlo con los últimos rayos de luz, cuando salió detrás de unas corzas», explica Laura.

Confiesa que le daba «bastante miedo» disparar porque la noche se echaba encima, «pero se le veía bien aún». Apoyó en el suelo su rifle Röwa Titan 16 en calibre .300 Winchester Magnum con su visor Swaroski Z8i 2,3-18×56 y apuntó directamente al codillo del animal: «Lo dejé tumbado», señala la joven.

Yacía bajo una sabina

Lo curioso fue que, cuando ambos cazadores llegaron al lugar del disparo, el corzo no estaba: «Se había ido sin que nos enterásemos a una sabina cercana, donde yacía. Cuando vi lo que tenía en la cabeza no pude resistir la emoción y comencé a llorar como una magdalena, como una niña chica…», dice Laura aún emocionada. «Soy muy amante de los corzos raros y, sin duda, que este es el animal de mi vida. Tengo 27 años pero ya me puedo olvidar de cazar algo similar», manifiesta la joven madrileña.

Aunque no tiene aún una puntuación provisional del trofeo del animal, éste ha dado en verde un peso de 612 gramos. Este es el vídeo de cómo Laura y Alfredo cobraron la pieza: