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La Covid-19 no puede con la caza social en Andalucía, que mantiene sus cifras

Los cazadores humildes se han adaptado a las dificultades y han llevado a cabo su actividad, según el balance de la Federación Andaluza de Caza.

Javier Fernandez-Caballero

La caza social andaluza resistió la crisis del sector cinegético durante 2020 debido a la Covid-19 gracias al trabajo de las sociedades de cazadores, que supieron adaptarse a las dificultades para poner en valor su modelo de caza basado en el aprovechamiento de los recursos locales, sin ánimo de lucro y priorizando la gestión sostenible y la custodia del territorio, según ha dado a conocer la Federación Andaluza de Caza en una nota de prensa.

Los datos de afiliación a la FAC al cierre de 2020 apuntan que no se ha producido un descenso de cazadores federados respecto a 2019, lo que confirma que frente a la crisis del sector cinegético nacional, el modelo de caza social andaluza ha resistido la compleja situación derivada de la pandemia por coronavirus y las restricciones que se han producido a lo largo del año 2020.

La caza social resiste

La posibilidad de cazar durante toda la temporada en los municipios pese a las restricciones de movilidad, garantizando la actividad para la mayoría de sociedades de cazadores andaluzas pese a las dificultades que todas han sufrido con una parte de sus socios, ha sido clave para el sostenimiento de un modelo de caza con un marcado carácter local.

Además, durante 2020 la crisis del Covid-19 puso en valor el trabajo de las sociedades de cazadores andaluzas, con sus guardas de coto a la cabeza, en la custodia y vigilancia del territorio, especialmente durante los tres meses del confinamiento domiciliario de marzo, en el que las sociedades de caza no faltaron a su compromiso con la gestión medioambiental de los montes, públicos o privados, que son objeto de aprovechamiento.

En este sentido, la autorización de la caza de gestión, y de los desplazamientos vinculados a ella, han puesto en valor no sólo el carácter esencial de la caza, sino el papel de las sociedades de caza en el control de especies cinegéticas y de los daños y riesgos (sanitarios ó de seguridad vial ó ciudadana) vinculados a su sobreabundancia.

Gran capacidad de adaptación

Otra de las claves que han permitido a la caza social resistir el primer envite de la crisis socio-sanitaria derivada de la Covid-19 ha sido la capacidad de las sociedades de caza andaluzas para adaptarse a las circunstancias, tanto en lo relativo a los requisitos y obligaciones sanitarias de aplicación a la actividad cinegética en nuestra región, como en lo referente al mantenimiento socio-económico de las propias sociedades, que durante 2020 continuaron garantizando el acceso a la caza a cualquier aficionado.

«Somos perfectamente conscientes de que 2021 será un año extremadamente complejo, quizás más incluso que 2020. Sin embargo, las sociedades de caza han sido un ejemplo de cómo reinventarse para defender un modelo de caza que se ha demostrado útil y necesario incluso en los peores momentos que la sociedad ha vivido en los últimos 60 años» explica José María Mancheño, presidente de la Federación Andaluza de Caza, quien añade que «por ello, el trabajo de la Federación Andaluza de Caza en este año se intensificará para seguir dando soporte a quienes hacen posible la caza social».