fbpx

Compra «las balas más baratas que había» y caza este magnífico jabalí con su escopeta

Cuando este joven catalán se fue de batida con su escopeta y las «balas más baratas» que vio «en Decathlon» no se imaginaba que terminaría abatiendo este descomunal ejemplar. Michael Nevot relata la historia a Jara y Sedal.

Edu Pompa

El joven cazador catalán Michael Nevot, natural de la localidad de San Carles de la Rápita, provincia de Tarragona, cazó la pasada temporada un tremendo cochinazo el día de su cumpleaños. Además lo hizo con escopeta y «con las balas más baratas que vi en Decathlon» la tienda en la que las compró. Ahora el cazador ha narrado a Jara y Sedal todos los detalles de esta jornada cinegética que no olvidará jamás.

El coto social de la batida pertenece a la localidad de Amposta y está compuesto por «una sierra pequeña pero con difícil acceso para todos los puestos, ya que se tiene que andar mucho porque no hay senderos ni pistas», explica el joven. «Como iba con escopeta, le cambié a un chico que tenía rifle el puesto, que era para tirar cerca, y eso fue lo mejor que pude hacer», confiesa el cazador. «Allí, el mismo chico había abatido dos ejemplares una semana antes, por lo que se trataba de un buen puesto», asegura.

A mitad de la batida aproximadamente, le apareció este monstruo: «En primer lugar le disparé y, cuando se dio la vuelta y lo vi cojo creía que lo había fallado, pero luego me di cuenta que era un problema que él ya tenía anteriormente». Otro disparo fallido puso más en alerta aún al verraco, pero un tercero a una distancia considerable para escopeta, lo hizo caer seco. Cuando se dio la vuelta, el cazador le vio los colmillos: «Vaya cochinazo que he abatido, me dije para mí», confiesa Michael.

Un ejemplar medalla de plata

Al llegar a la junta de carnes, «un hombre mayor que sabe bastante del tema me dijo que sería un posible plata, pero que tenía una amoladera tocada debido a un disparo anterior. Al llegar a casa «lo limpiamos, le sacamos el trofeo, y lo medimos y llegaba a la plata, algo que días más tarde me confirmó el taxidermista», explica Michael.

No es la primera vez que un cazador abate un extraordinario jabalí con las balas de escopeta Solognac. El año pasado relatamos la historia de otro joven que vivió una experiencia similar y que puedes leer en el siguiente enlace.