«Me llamo Diego y ayer vi morir a Manuel», la emotiva carta de un pescador al compañero que arrolló una embarcación

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Un pescador que atendió al submarinista fallecido el pasado lunes en Galicia por culpa de una embarcación que se dio a la fuga dedica una emotiva carta reflexionando sobre lo sucedido. Se trata de unas palabras llenas de sentimiento, dolor y de denuncia por lo ocurrido que han conmovido a las redes sociales.

3/7/2019 | Redacción JyS

pescador carta
Una boya que señaliza la presencia de un submarinista. / N.P.T.

El pescador pontevedrés Diego Calviño dedicó, el pasado martes 2 de julio, una emotiva carta a través de la red social Facebook dedicada al pescador submarino de 36 años muerto un día antes en Punta Cabicastro, en el término municipal de Sanxenxo (Pontevedra). El texto se ha convertido en un improvisado homenaje en las redes por parte de la comunidad de pescadores, pues casi 5.000 personas lo han compartido. Al dolor que se desprende de sus palabras se suma la denuncia por lo sucedido, pues cabe recordar que el joven murió como consecuencia de las heridas que le provocó una embarcación que pasó sobre él mientras practicaba apnea. Este es el texto íntegro publicado en el Facebook personal de Calviño:

Me llamo Diego y ayer vi morir a Manuel

Me llamo Diego pero podría llamarme, perfectamente, Manuel… Ayer vi en el mar lo que nunca nadie querría ver, llegué y poco se podía hacer, aun así el compañero de Manuel y yo hicimos todo lo que pudimos hasta que llegaron los servicios de emergencia.

Te preparas para muchas cosas en la vida, pero cuando ves a un chaval de 36 años a quien le queda más de media vida por delante al que acaba de pasar por encima la hélice de un barco mientras disfrutaba de una tarde libre con su amigo… Te supera, aún así intenté salvarle a pesar de que en el fondo ya sabía el final de esta historia, que no es precisamente feliz.

La noche fue dura, dormí un rato y después solo podía ver esta cara, pero no como en la foto, llena de vida, no, estaba allí tendido con esas heridas… Y ya no estaba.
A los que iban en el barco, solo les deseo, primero que los cojan y paguen por lo que han hecho, y segundo, una vida muy larga y sana en la que cada mañana puedan levantarse, mirarse al espejo y que recuerden esta cara, que la recuerden para siempre tal y como aparece en la foto, porque yo ya tengo otro recuerdo de él.No me gusta hablar de estas cosas pero creo que es momento de intentar llegar a todo aquel que en algún momento gobierna una embarcación y se haga consciente de una puñetera vez de que donde hay una boya de señalización también hay una vida, una vida tan frágil como la de tus propios hijos, lleve bandera alfa y esté bajo el agua o no la lleve, porque también hay gente nadando con este tipo de boyas.

Yo no lo conocía y tú probablemente tampoco, pero podría perfectamente ser tu mejor amigo, tu hijo, tu padre, tu hermano, tu primo… Se llamaba Manuel, pero podría, perfectamente llamarse Diego, Jesús, Héctor, Miguel, Pablo, Marcos, Ricardo, Ángel, Pedro, Jose, Cristian, Ahinoa, Laura, Paula, Andrea…
DEP Compañero, nunca te olvidaré.

 


 

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