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Condenado a 8 meses de prisión un animalista que insultó al futbolista Roberto Baggio por ser cazador

Además de los ocho meses de prisión, el animalista que insultó a Roberto Baggio tendrá que indemnizarlo con 5.000 euros y pagar las costas del juicio.

Javier Fernandez-Caballero

El conocido exfutbolista italiano Roberto Baggio ha ganado una demanda civil contra un animalista que le insultó por su pasión por la caza. Paolo Mocavero, DJ y cabeza visible una asociación animalista italiana, insultó a Baggio en el año 2016 por ser cazador, hecho por el cual ahora ha sido condenado a 8 meses de prisión y 5.000 euros de indemnización, más costas legales, por el juzgado de Padua.

Tras la participación de Baggio en una feria de caza en Vicenza, Paolo Mocavero escribió en su página web en su sitio web que Baggio «era un ignorante, porque su fe budista debería impedirle realizar los viajes de la muerte», en relación a los viajes cinegéticos que realizaba fuera del país.

Ahora, el juez ha dictado la citada pena en un juicio al que el animalista no se presentó. Sí lo hizo el futbolista, que dijo a medios como Gazzeta que «está bien que cualquiera que se sienta ofendido pueda defenderse y que hable la justicia», como en este caso ha hecho.

Otra sentencia histórica condena a dos animalistas a pagar casi 30.000 euros a un grupo de cazadores

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La sentencia condena por primera vez un acto de violencia animalista contra cazadores. /Shutterstock

El pasado año informábamos desde Jara y Sedal que se acababa de celebrar la primera sesión de un juicio en el que se sentaban en el banquillo dos jóvenes animalistas que habían sido acusados de destrozar un bebedero de agua instalado en un coto de caza en Tenerife.

Como ya adelantamos, ambos negaron que fueran los autores de los daños, a pesar de haber sido sorprendidos en su vehículo con una maza y haber sido vistos por varios testigos realizando las destrozas. Su versión, según la cual habrían acudido a la zona para buscar perros empleados en peleas clandestinas, tampoco han servido para convencer a la jueza del Juzgado de lo Penal Nº5 de Santa Cruz de Tenerife, que les acaba de imponer una condena ejemplarizante.