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¿Declarar «esencial» la actividad cinegética garantizaría la caza de especies de menor como el zorzal?

La decisión de Andalucía de autorizar los desplazamientos para practicar la caza mayor pero no permitirlos para los zorzales ha generado un fuerte descontento. Analizamos por qué se ha producido y qué está pasando en otros países de Europa.

Israel Hernández Tabernero

La Junta de Andalucía publicó ayer una instrucción en la que aclaraba qué especies cinegéticas y modalidades se podrán cazar en la comunidad hasta el próximo 24 de noviembre, fecha en la que concluyen –aunque con posibilidad de prorrogarse– las restricciones dictadas para frenar los contagios de Covid-19 en la comunidad.

En dicha instrucción, la Junta autoriza a los cazadores que vayan a practicar cualquier modalidad de caza mayor o de control poblacional de conejos a desplazarse a otros municipios, algo prohibido para cualquier otro ciudadano que no realice una actividad necesaria o viaje avalado por una razón debidamente justificada. Mientras tanto, la caza puede practicarse con normalidad dentro de los propios municipios de residencia.

Esta decisión ha generado descontento entre algunos aficionados a la caza menor, especialmente del zorzal, que han entendido que la decisión de la junta ha sido discriminatoria con respecto a la actividad cinegética que practican. Muchos la encuentran insuficiente y piden la declaración de la caza como actividad esencial para que se autoricen los desplazamientos para todas las modalidades, tanto de mayor como de menor.

¿Podría practicarse toda la caza menor si se declara actividad esencial?

Jara y Sedal ha tenido acceso al documento presentado por los representantes del sector cinegético, donde la Federación Andaluza de caza solicitaba a la Junta de Andalucía que tanto la caza mayor como la menor fuesen declaradas esenciales. Sin distinción. El documento consideraba por igual todas las modalidades, algo que finalmente no fue aceptado por el Gobierno de Juanma Moreno.

Como la propia Junta de Andalucía recordaba a lo largo de las tres primeras páginas de la instrucción, «la actividad de la caza tiene en la actualidad dos vertientes claramente definidas, la proyección social y económica, como actividad de ocio, recreativa y deportiva y una vertiente como herramienta de gestión de los equilibrios biológicos y ecológicos en los ecosistemas naturales».

En su texto, la Junta recuerda que la caza «en su acepción de herramienta de control de poblaciones y daños ya fue considerada como una asimilada a una actividad esencial durante los meses en los que se declaró el estado de alarma para garantizar el abastecimiento alimentario de la población y el mantenimiento de las cadenas de producción agro-alimentario y ganadero».

La declaración de la caza como actividad autorizada, por tanto, no se realiza por su vertiente de ocio sino por el servicio que presta a la sociedad. La duda surge al plantear los daños que el zorzal podría provocar en los campos de aceituna. ¿Por qué la Junta de Andalucía no ha tenido en cuenta esto?

¿Causan daños los zorzales a los cultivos?

Para dar respuesta a esta pregunta hemos contactado con Carlos Díez, miembro de Ciencia y Caza y una de los mayores expertos en la materia. «No tenemos evidencias de que los zorzales provoquen daños de importancia a las cosechas, incluyendo la aceituna. Esto no exime que puntualmente estos daños se puedan producir, como ocurren en otras especies como son los estorninos, y en las que se permite su gestión mediante el control de daños», asegura.

«Hoy en día el zorzal no tiene problemas de sobreabundancia, no provoca daños a la agricultura o ganadería y tampoco en la seguridad vial o sanidad pública. Por lo tanto, no puede extrañarnos que la caza de especies como el zorzal o la perdiz no sean consideradas ‘esenciales’», matiza el doctor en veterinaria.

Aún así, hay que aclarar que la caza del zorzal está permitida en cualquier municipio andaluz, dentro de su término municipal, entre las 7:00 y las 22:00 horas.

Zorzal. @Shutterstock
Zorzal. @Shutterstock

En Francia la caza ha sido declarada esencial, pero no se cazan zorzales

Francia ha sido el primer país de Europa en declarar la caza como actividad de «interés general» después del anuncio de su segundo confinamiento en el país galo. La noticia fue recibida con esperanza por los cazadores españoles, confiando en que nuestra administración siguiese sus pasos.

Pero las cosas no son muy diferentes a España. E incluso podría decirse que están aún peor. Según confirma a Jara y Sedal el periodista especializado en caza Dominique Lapierre, la caza de zorzales y otras migratorias no se está llevando a cabo: «Realmente la caza está cerrada, excepto para el jabalí, el corzo y el ciervo en un marco estricto y regulado para reducir los daños a los cultivos».

Carlos Jiménez, jefe de desarrollo de producto de Solognac, que vive y trabaja cerca de Burdeos, corrobora la excepcionalidad de la situación provocada por la pandemia: «Sólo están permitidas las modalidades con un fin público de regulación de poblaciones». La caza de migratorias no es una de ellas, como también confirma a este medio la conocida cazadora francesa Johanna Clermont.

La situación es aún peor que en comunidades como Andalucía, donde se puede seguir cazando dentro del municipio, y eso también ha provocado el descontento de los cazadores de menor. Tanto es así que el presidente de la Federación Nacional de Caza de Francia ha publicado un vídeo para recordar que en estos momentos de dura pandemia la caza no se practica como ocio sino como una labor de ayuda al país, motivo por el cual ha sido considerada «de interés general».

En Francia la caza está declarada actividad esencial, pero solo para tres especies de mayor. ©Israel Hernández
En Francia la caza está declarada actividad esencial, pero solo para tres especies de mayor. ©Israel Hernández

En Italia la caza está prácticamente detenida

La situación de la pandemia es preocupante en Italia. Tanto que hoy se conocía la noticia de que los hospitales están a punto de quedarse sin camas para atender a pacientes de covid. Aquí la situación de la caza es mucho peor. La caza no se considera esencial ni se permite con carácter excepcional por el control de daños, como sí pasa en España.

Según Matteo Brogi, periodista italiano especializado en caza y director de la revista Caccia Magazine, el país se ha dividido en áreas de diferentes colores: «amarillo, se permite la caza; naranja, la caza está permitida solo en el municipio de residencia porque se puede salir del municipio solo por motivos profesionales, de salud y de emergencia (y la caza no se incluye en ninguno de estos casos); rojo, la caza está prohibida actualmente porque no es una de las actividades necesarias».

Brogi asegura a Jara y Sedal que «Hay mucha preocupación porque estamos siendo testigos de un deterioro progresivo y las regiones amarillas –como la Toscana hasta ayer– se están volviendo todas naranjas o rojas. En el momento de redactar estas líneas, la mitad del país se encontraba en estos dos colores.

¿Qué efectos tendrá sobre el zorzal esta reducción de la presión cinegética?

Con la caza del zorzal prácticamente detenida en los principales países europeos surge la pregunta. ¿Cómo afectará esto a sus poblaciones? Para Carlos Díez la respuesta no está clara: «Más allá de la lógica disminución de mortalidad de estas especies de zorzales por la caza, no disponemos de datos para saber cuáles serían las consecuencias».

Por ello recuerda: «Hace poco tiempo ha nacido el Proyecto Zorzales, precisamente para recabar información en toda España de sus poblaciones, midiendo también la presión cinegética que realizamos sobre las cuatro especies. Una gran oportunidad para ganar conocimiento en estas especies tan desconocidas».

Conclusión

Aunque hasta ahora las diferentes organizaciones de representación de cazadores han solicitado la declaración de la caza como actividad esencial ante diferentes administraciones, esto no significa que su reconocimiento permita la práctica de todas las modalidades.

El principal ejemplo lo tenemos en Francia, donde solo se permite la práctica de la caza mayor y siempre por la importancia que reviste su control –reducción de daños a la agricultura, accidentes de tráfico, enfermedades, etc–. No hay que olvidar que nos encontramos en una situación excepcionalmente grave y que reducir los contagios y evitar las muertes provocados por la covid es el objetivo prioritario.