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Así es como terminan muchos de los 4x4 que roban a cazadores (y no cazadores)

Este vídeo muestra cómo rescatan un Land Cruiser encallado en la arena de una playa que probablemente habría sido utilizado por traficantes de droga para cargar la mercancía ilegal.

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El Toyota Landcruiser, uno de los coches más utilizados por los amantes del sector cinegético para poder introducirse en todo tipo de caminos, es también un objeto prioritario para ladrones y traficantes debido a su facilidad para entrar en terrenos arenosos. Es justo lo que se muestra en el siguiente vídeo, en el que se puede ver el rescate de uno de estos coches de una playa después de que presuntamente haya sido utilizado para intentar cargar de droga su parte trasera desde una lancha.

Uno de los afectados por el robo de estos vehículos explicaba hace unas semanas a Jara y Sedal que estos coches «los sustraen para hacer el transporte a la hora de descargar los neumáticos con sustancias estupefacientes en la playa; se meten con los coches hasta la orilla, cargan la droga y se la llevan».

En una de estas maniobras, este 4×4 debió quedar encallado en la arena y no tuvo forma de salir, por lo que los presuntos delincuentes huyeron para evitar ser descubiertos. En España, la lista de afectados por robo de este tipo de vehículos es tan grande, que incluso hay un grupo de Facebook donde se reúnen las víctimas para dar difusión a los robos que está formado por casi 6.000 personas.

Así le robaron un Landcruiser a un cazador

Hace dos años y medio, comenzó una oleada de robos del Toyota Landcruiser en la zona de Huelva y su provincia. En total, sustrajeron el vehículo a 25 propietarios de este modelo «porque es de los mejores que existen para andar por las dunas de arena», según comentó la Guardia Civil el cazador onubense J.M.C., al que le quitaron su coche y que dio hace unas semanas su testimonio a Jara y Sedal.

J.M.C. narra que él vive en una planta baja: «Aquella noche dejé el todoterreno en la puerta como todos los días y, por la mañana, me encontré que no estaba. Empecé a darle vueltas a la cabeza sobre si me habría despistado y lo habría dejado en otro sitio, si lo habría dejado en la calle de al lado… pero no, deduje que me lo habían robado», relata.

Tras ello, el cazador afectado fue al cuartel de la Guardia Civil, le comentó el problema e hizo la denuncia. «Allí, me comentaron que los ladrones hacen un seguimiento para detectar el código del coche, sacan una llave con éste y se llevan el vehículo con esa misma llave», describe. Así se desenvolvió la historia.