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Alerta en Ceuta: el cierre de clínicas veterinarias por la llegada masiva de inmigrantes amenaza el control de la rabia

El cierre de varios centros y el trabajo bajo mínimos amenazan con retrasar vacunaciones, desparasitaciones y el programa de control de colonias felinas en una ciudad que mantiene activado el nivel de alerta 1 contra la rabia.

La llegada masiva de inmigrantes desde Marruecos ha llevado a varias clínicas veterinarias de Ceuta a cerrar temporalmente sus puertas. La situación puede afectar a servicios esenciales como la vacunación de perros, gatos y hurones, precisamente cuando la ciudad autónoma se encuentra inmersa en las medidas de vigilancia y control adoptadas tras detectarse un nuevo caso de rabia.

El presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Ceuta, Francisco Gutiérrez, ha confirmado a Animal’s Health que algunos centros ya han interrumpido su actividad y que otros podrían seguir el mismo camino. Mientras se mantenga la situación, explica, las clínicas trabajarán bajo mínimos, mediante cita previa y con las puertas cerradas.

Clínicas cerradas y atención veterinaria bajo mínimos

«Mi clínica ayer tuvo que cerrar a media mañana y hoy no ha abierto. La situación en las calles es muy complicada», ha explicado Gutiérrez al citado medio. Según la información recibida por el representante de los veterinarios ceutíes, el escenario es «una situación bastante peor que la de mayo de 2021» y «esto ha sido demasiado salvaje».

La crisis migratoria ha desbordado los recursos de acogida de la ciudad y ha obligado al Gobierno a desplegar a las Fuerzas Armadas en Ceuta, en apoyo de la Guardia Civil. El Ejecutivo local había reclamado medidas excepcionales ante una situación que considera de extrema gravedad.

Pese al cierre temporal de algunos establecimientos, la atención veterinaria urgente continúa funcionando a través del sistema rotatorio de guardias. Los propietarios pueden contactar telefónicamente con el profesional disponible, que abrirá su clínica cuando el estado del animal requiera exploraciones, radiografías, ecografías o análisis.

El problema afecta principalmente a la actividad ordinaria. Las vacunaciones, desparasitaciones, revisiones y otros tratamientos programados podrían retrasarse durante los próximos días si las clínicas no recuperan la normalidad.

El control de las colonias felinas también podría paralizarse

La situación amenaza igualmente con detener el programa CER de captura, esterilización y retorno de gatos callejeros desarrollado mediante convenio con la Ciudad Autónoma. Gutiérrez advierte de que existen barrios a los que ahora mismo resulta muy difícil acceder, lo que impediría continuar con la captura de animales.

También podrían quedar bloqueadas temporalmente las esterilizaciones realizadas en colaboración con el Centro Zoosanitario. La continuidad de estas actuaciones dependerá de la evolución de la crisis y de las decisiones que adopte el veterinario responsable del centro. «Las clínicas van a actuar bajo mínimos, con cita previa y con las puertas cerradas», resume el presidente del Colegio de Veterinarios. A su juicio, la vuelta a la normalidad no será inmediata y podrían pasar varios días antes de que la situación comience a encauzarse.

Ceuta permanece en alerta por un caso de rabia

El cierre llega en un momento especialmente delicado. Ceuta activó el nivel de alerta 1 después de que en mayo el Instituto de Salud Carlos III confirmase un caso de rabia en un perro. El animal llegó a tener contacto con cuatro personas, una de las cuales sufrió una mordedura, aunque todas recibieron el tratamiento correspondiente y permanecen bajo control sanitario.

Tras confirmarse el positivo, toda Ceuta, incluido el campo exterior, quedó delimitada como área restringida. Entre las medidas adoptadas figuran el refuerzo de la vigilancia de animales errantes y silvestres, la intensificación de las vacunaciones y el control de los mamíferos con un estado vacunal desconocido.

En la ciudad hay registrados 15.935 animales domésticos pertenecientes a la población considerada de riesgo, entre ellos 6.977 perros y 8.924 gatos. La vacunación anual contra la rabia es obligatoria y gratuita para perros, gatos y hurones. La reducción de la actividad veterinaria puede dificultar este trabajo preventivo. A ello se suma la posibilidad, que por el momento no puede confirmarse ni descartarse, de que algún animal haya cruzado desde Marruecos durante las entradas masivas sin pasar por los controles sanitarios.

«Esto no tiene una solución inmediata. Esto no tiene una solución ni en 24 ni en 48 horas. Esto va a durar varios días para que empiece a tomar algún rumbo o algún tipo de solución», concluyó Gutiérrez.

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