La expansión de la avispa asiática preocupa cada vez más en Aragón. Alcañiz lleva semanas desplegando una campaña intensiva para tratar de frenar la proliferación de esta especie invasora después de que el pasado verano se localizaran hasta nueve nidos de Vespa velutina en las inmediaciones del municipio. Ahora, las labores preventivas ya están dando resultados: en apenas un mes se han capturado 62 reinas en las trampas colocadas junto a la ribera del Guadalope.
La actuación comenzó durante el mes de marzo y está siendo desarrollada de forma conjunta por el guarda de montes del Ayuntamiento de Alcañiz y los Agentes de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón. El objetivo es interceptar a las reinas justo después de salir del letargo invernal, antes de que sean capaces de construir nuevos nidos y formar colonias.
El dato ha encendido las alarmas en el municipio. El concejal de Medio Ambiente, Ramiro Domínguez, ha calificado la cifra de capturas como «preocupante», ya que evidencia que la presencia de la avispa asiática en el entorno del Guadalope es cada vez mayor.
A ello se suma otro problema detectado durante las últimas semanas: la aparición de las primeras obreras de colonias en formación. Además, varios apicultores de la zona han advertido de la presencia de ejemplares junto a sus colmenas, donde las abejas adoptan posiciones defensivas permanentes en la entrada para tratar de evitar ataques.
Así funcionan las trampas que están utilizando
Uno de los aspectos que más está llamando la atención de esta campaña son las trampas artesanales empleadas para capturar a las reinas. A simple vista parecen simples botellas de plástico colgadas de los árboles, pero detrás esconden un sistema muy ingenioso diseñado específicamente para impedir que las avispas puedan escapar.
Las trampas cuentan con dos orificios laterales enfrentados en los que se han colocado pequeños embudos fabricados con la parte superior de otras botellas. Las avispas entran atraídas por el olor del líquido fermentado del interior y caen hasta el fondo del recipiente.
Una vez dentro, el sistema aprovecha el propio comportamiento del insecto. En el interior han colocado varias bridas negras por las que las avispas intentan trepar para buscar una salida. Sin embargo, esas bridas terminan en un orificio demasiado pequeño para que el insecto pueda atravesarlo. Las avispas se empeñan en seguir intentando salir por ese punto, chocan continuamente con la pared de la botella y terminan cayendo de nuevo al líquido sin lograr escapar.
El atrayente exacto que están utilizando no ha trascendido oficialmente, aunque este tipo de trampas suelen emplear mezclas fermentadas con azúcar, cerveza, agua o zumo de manzana para atraer a las reinas.
Trampas selectivas y vigilancia hasta mayo
Junto a estas botellas artesanales también se han instalado trampas selectivas del modelo VespaCatch. Este sistema incorpora orificios calibrados específicamente para permitir la entrada de la Vespa velutina y evitar la captura de especies autóctonas como la Vespa crabro.

Muchas de las trampas se han colocado en altura y cerca de las zonas donde aparecieron nidos el pasado verano. Todas ellas están identificadas con adhesivos oficiales del Gobierno de Aragón y se revisan periódicamente para contabilizar las capturas. La campaña permanecerá activa al menos hasta mayo, coincidiendo con el periodo de mayor actividad de las reinas fundadoras.
Piden colaboración ciudadana
Desde el Ayuntamiento también han solicitado ayuda vecinal para localizar posibles nidos primarios. Estos suelen tener un tamaño parecido al de una pelota de tenis y pueden aparecer en tejados, edificios próximos al río o salientes protegidos.
Al mismo tiempo, el Consistorio insiste en que nadie manipule ni destruya las trampas instaladas en la ribera. La elevada cifra de capturas registrada hasta ahora demuestra, según defienden desde el operativo, que el sistema está funcionando y puede ser clave para contener el avance de una especie que supone un grave problema para la apicultura y un riesgo añadido por sus picaduras.








