La migración de la tórtola europea sigue dejando datos sorprendentes. Un ejemplar marcado dentro del proyecto de conservación que se desarrolla en Cataluña ha recorrido cerca de 3.000 kilómetros en apenas una semana, desde la provincia de Tarragona hasta el Sahel africano. El seguimiento ha sido posible gracias a un transmisor colocado al ave y a un sistema de control que combina tecnología, alimentación suplementaria y colaboración directa de sociedades de cazadores.
El mapa del recorrido muestra cómo la tórtola inició su viaje el pasado 5 de septiembre y alcanzó el norte del Sahel el día 12 tras cruzar la península ibérica, Marruecos y buena parte del desierto del Sáhara. Una migración relámpago que vuelve a poner sobre la mesa la enorme capacidad de orientación y resistencia de esta especie.

El trabajo forma parte del ‘Dossier de seguiment de les societats col·laboradores en el marc del projecte de conservació de la tórtora – 2025’, impulsado por el CTFC, la Federación Catalana de Caza y la Generalitat de Cataluña. En él participan varias sociedades de cazadores, como la de Figuerola del Camp, cuyos responsables colaboran en las labores de captura y control científico.
Joaquim Vidal, presidente de la Federación de Caza de Tarragona, detalla cómo los cazadores llevan ya siete años anillando tórtolas y participando en este interesante proyecto para garantizar la conservación de la especie.
Así funciona el seguimiento de las tórtolas
Las imágenes compartidas con Jara y Sedal por los responsables del proyecto muestran el sistema utilizado para monitorizar a las aves. Las tórtolas son capturadas mediante jaulas-trampa en las que previamente se coloca comida y agua. Las aves pueden entrar y salir libremente y solo son retenidas cuando los técnicos activan el mecanismo de captura.

Una vez capturadas, se les coloca una anilla equipada con un pequeño chip electrónico. En el vídeo enviado a este medio por los participantes del estudio explican el procedimiento: «Lo que hacemos es capturar tórtolas con esta trampa y ponerles esta anilla que tiene un mini chip. Entonces, la trampa, como tiene comida y está abierta, las tórtolas pueden entrar y salir cuando quieran y cuando se quieren capturar, se activan».

El sistema va mucho más allá del anillamiento tradicional. En distintos puntos se instalan antenas enterradas conectadas a lectores electrónicos capaces de identificar automáticamente a cada ejemplar cuando pasa sobre ellas. «Cuando pasa la tórtola con la anilla, queda registrado el código del chip, el día y la hora», detallan en la grabación.

Cazadores y ciencia unidos por la conservación
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es la implicación directa del mundo cinegético en la recogida de datos científicos. Los puntos de captura permanecen activos como zonas de alimentación incluso cuando las trampas no están funcionando, lo que permite seguir registrando movimientos de aves marcadas durante meses.
«Como en los puntos de captura siempre hay comida, pues aunque no se estén activadas las trampas, podemos ir registrando las anillas de las tórtolas que vienen», explican los responsables del seguimiento.

La información recopilada resulta clave para conocer rutas migratorias, supervivencia y comportamiento de una especie que lleva años en el centro del debate europeo sobre gestión y conservación. El hecho de que una tórtola haya sido capaz de cubrir semejante distancia en tan poco tiempo evidencia también la importancia de conservar áreas de descanso y alimentación tanto en Europa como en África.
Mientras el dispositivo sigue enviando posiciones, los investigadores continúan atentos a los movimientos de este ejemplar que ha unido Tarragona y el Sahel en apenas siete días.
En el vídeo, Francesc Sardà del CTFC, explica el proceso de captura y posterior estudio y recopilación de la información.








