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Un guarda rural de Toledo se hace amigo de ‘Sonrisas’, un ciervo que no permite cazar a nadie

El guarda de una finca de la provincia de Toledo que organiza recechos ha cogido tal confianza con uno de los ciervos que incluso acude a comer de su mano cuando le silba y baja del monte.

El guarda rural, con el ciervo. © R. M.
El guarda rural, con el ciervo. © R. M.

A veces nos encontramos con relaciones pintorescas entre animales y personas. La del guarda de caza turolense Juan José Fidalgo y uno de los ciervos que cuida en la finca de Toledo en la que trabaja es una de ellas. Fidalgo ha compartido con Jara y Sedal las imágenes de la curiosa relación que tiene con su ‘amigo’ cervuno, al que ha bautizado como Sonrisas.

La finca, ubicada en plena Mancha, aporta alimento a los animales cuando más lo necesitan, especialmente en invierno. Juan José es el encargado de repartirlo y este cérvido, que se ha acostumbrado a tener su presencia a diario, ha terminado por confiar tanto en él que se le aproxima y es capaz de comer de su mano.

El guarda nos comenta que se trata de una finca en la que hace tiempo que no se hacen monterías, y la poca edad del cérvido -dos años aproximadamente- hace que haya podido coger esa confianza con el ser humano. «Un día me acerqué, comencé a darle de comer con la mano, y el animal cogió confianza. Los otros ciervos no se acercan, guardan la distancia y no quieren saber nada, pero este, como es joven y hace tiempo que no se montea en la zona, no tiene miedo», indica el protagonista de esta historia.

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El guarda rural, con el ciervo. © R. M.

‘Sonrisas’, el ciervo que sólo da la cara al atardecer

Durante el día, ‘Sonrisas’ se encuentra en pleno monte y sólo es al atardecer cuando vuelve al lugar en el que se encuentra Fidalgo: «Aunque le silbe a lo largo de la jornada, no baja; pero por la tarde, que es cuando le toca la comida, acude para que le dé de su mano pienso compuesto para apoyar la época del invierno en la que, en esta zona manchega, falta algo de comida», comenta a Jara y Sedal. Fidalgo explica que le ha puesto el nombre de ‘Sonrisas’ porque, cuando come, mueve la boca de una forma peculiar.

No quiere que lo abatan

Esta finca está destinada, principalmente, a recechos, y hace ya varias temporadas que no se organizan monterías en ella, por lo que el cariño y la confianza que este guarda rural ha cogido con el ciervo le hacen pedirle a los cazadores que acuden al lugar que no lo abatan. Así, Fidalgo está vigilante en el lugar para que nadie cace a este peculiar ejemplar de ciervo.

Fidalgo, además, manda un vídeo hasta esta redacción en el que manda una Feliz Navidad a todo el sector cinegético, deseándole salud para el próximo año junto a ‘Sonrisas’:

Otro ciervo joven que ha nombrado en recuerdo a un amigo fallecido

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Fidalgo con el ciervo joven. © R. M.

El guarda rural narra que también ha cogido recientemente confianza con otro ciervo joven al que ha puesto por nombre ‘Arturo’, en memoria de un amigo que falleció, un bonito recuerdo y un sucesor de ‘Sonrisas’ en esta finca de la provincia de Toledo. Esta es una muestra de cómo le da de comer: