La Real Federación Española de Caza (RFEC) ha aprovechado el proceso de consulta pública previo a la reforma del Reglamento de Armas impulsada por el Ministerio del Interior para trasladar una batería de propuestas que, según defiende, buscan adaptar la normativa a la realidad actual del sector cinegético. Entre ellas destaca la petición de permitir el uso de moderadores de sonido —conocidos popularmente como silenciadores— y del calibre .22 como herramientas útiles en trabajos de control poblacional de fauna.
El documento técnico ha sido elaborado junto a las federaciones autonómicas de caza y se hizo público tras cerrarse el plazo de participación este domingo. La entidad sostiene que la futura reforma debería asentarse sobre criterios técnicos, seguridad jurídica y simplificación administrativa, teniendo en cuenta el papel que desempeñan los cazadores en la gestión de poblaciones de fauna silvestre.
La federación recuerda además que representa a más de 330.000 federados y que el colectivo utiliza de forma legal y supervisada una gran parte de las armas civiles registradas en España, en un contexto en el que la gestión de la fauna —especialmente en escenarios de sobreabundancia— cobra cada vez mayor relevancia.
Simplificar licencias y mejorar la formación
Entre las medidas planteadas, la RFEC propone unificar las actuales licencias de armas D y E en un único título habilitante para la práctica de la actividad cinegética. Según la entidad, esta simplificación administrativa permitiría reducir trámites innecesarios sin afectar a los estándares de control y seguridad.
La federación enmarca esta propuesta en un contexto de cambio dentro del propio sector, marcado por el trasvase de cazadores de la menor a la mayor, en parte motivado por las necesidades de control sanitario y poblacional de determinadas especies.

El documento también aborda la formación de los usuarios. Aunque comparte el objetivo de reforzar el entrenamiento en el manejo de armas, la RFEC considera que esa mejora no debería traducirse en nuevas cargas burocráticas, sino en integrar progresivamente la formación dentro de los procesos de obtención de licencias de caza que ya gestionan las federaciones.
En esa misma línea, la organización reclama mayor flexibilidad para habilitar campos de tiro, tanto permanentes como eventuales, al entender que estos espacios son esenciales para que los usuarios puedan entrenar y practicar con seguridad.
Herramientas para el control poblacional
Uno de los aspectos más destacados del documento es la petición de que el Reglamento de Armas deje de convertirse en un obstáculo para la gestión cinegética que desarrollan las comunidades autónomas.
Para ello, la RFEC solicita permitir expresamente el uso de determinados dispositivos y herramientas que, a su juicio, mejorarían la eficacia de los cazadores en los trabajos de gestión de fauna. Entre esas propuestas figura la flexibilización en el uso de moderadores de sonido, la autorización de dispositivos de comunicación como los pinganillos y la plena disponibilidad del calibre .22 para aquellas modalidades y controles poblacionales que las autonomías consideren adecuados.
La federación también ha mostrado su oposición a posibles restricciones basadas en criterios que no respondan a parámetros técnicos objetivos, como podrían ser determinadas limitaciones relacionadas con el aspecto estético de las armas.
El presidente de la RFEC, Josep Escandell, subrayó la importancia de esta fase del proceso normativo: «Hemos trasladado a la Guardia Civil una hoja de ruta realista para que el futuro Reglamento de Armas no se convierta en una barrera para quienes cumplen la ley, sino en una herramienta útil que reconozca la responsabilidad del sector. Nuestra voluntad de colaboración con el Ministerio del Interior y con el instituto armado es total para lograr una norma técnicamente sólida y que aporte seguridad jurídica».
Escandell también destacó el respaldo que estas propuestas han recibido dentro del propio sector cinegético: «Son peticiones que aglutinan las sensibilidades de todas las Federaciones autonómicas de caza, pero también de muchas otras entidades del sector cinegético que suscriben nuestra voluntad: combatir las conductas ilícitas sin imponer restricciones generales a quienes realizan un uso legal, responsable y plenamente supervisado de las armas».








