La escena, grabada a pie de río en plena montería, ha vuelto a poner el foco en una realidad que muchos conocen bien en el monte: la relación entre un rehalero y sus perros. En este caso, un hombre se mete en el agua helada, con corriente y sin margen para el error, para sacar de allí a un animal que no conseguía regresar.
Todo ocurrió durante una montería en el Alto Tajo, cuando los perros se fueron «en caliente» detrás de los jabalíes y uno de ellos cruzó el río… pero ya no supo volver. El rehalero, al enterarse de que el perro seguía al otro lado, no lo dudó: buscó un paso mejor y se lanzó al agua.
En el vídeo se aprecia la fuerza de la corriente y la dificultad para avanzar entre la vegetación y el cauce, mientras el rehalero logra finalmente alcanzar al perro y asegurar su regreso.
Un cruce al límite para salvar a un «compañero de batallas»
El protagonista es Diego Casados, conocido como Pachi, de Rehalas El Abuelo, en Cuenca. Según explica, todo se complicó nada más comenzar la jornada: «Acabábamos de soltar y se fueron los perros con los gorrinos hacia el río. Y, pues este perro, cruzó el río en caliente detrás de los animales y luego, no supo volver a cruzar».
Fue entonces cuando recibió el aviso de que el perro seguía atrapado: «Al final de la montería, me avisaron unos compañeros que tenía un perro al otro lado del Tajo», detalla.
Para poder buscarlo con calma, tomó una decisión rápida y práctica: «Guardé todos los perros en el remolque, las dos rehalas, y me dispuse a buscarlo y a localizar un sitio mejor en el río para poder cruzar a por mi compañero de batallas».
«Daríamos la vida por ellos»: el mensaje de Diego sobre los perros de rehala
Más allá del rescate, Pachi asegura que ha difundido las imágenes con una intención clara: defender públicamente el vínculo real que existe en el campo con los perros de rehala.
Lo resume así en declaraciones a Jara y Sedal: «Este vídeo es simplemente para dar a conocer el día a día de los rehaleros y quitar esa mala imagen que la gente tiene de los cazadores, que no sé de dónde la han sacado, de que maltratamos perros, abandonamos perros…».
Diego insiste en que no se trata de un caso aislado, sino de algo común entre rehaleros: «Me gusta que se difundan estos tipos de vídeos, tanto mío como de todos mis compañeros, que darían la vida igual por sus perros, igual que la doy yo».
Y remata con una frase que, para muchos, lo explica todo: «La daríamos una, mil y cien mil veces. Las veces que hicieran falta, porque nuestros perros lleguen sanos y salvos a casa».
Patxi, además, recuerda que no es la primera vez que le ocurre algo parecido en el Tajo, pero que por sus perros está dispuesto a darse un chapuzón siempre que la situación lo requiera. Incluso aunque el agua, como ha sucedido esta vez, esté muy fría.









