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Pedro Morrás: «La reforma de la munición de plomo en humedales es ya un ataque a un derecho fundamental»

Entrevistamos a Pedro Morrás para hablar sobre la última reforma que pretende llevar a cabo la Comisión Europea en materia de munición de plomo y de la posición del Gobierno español.

Pedro Morrás es secretario de la Federación Sectorial Armera y uno de los hombres encargados de representar a la industria ante la administración. Después de toda una vida profesional dedicada a lidiar con diferentes gobiernos y administraciones, en estos momentos hace frente a la última iniciativa de la Comisión Europea sobre el uso de la munición de plomo en los humedales. Un trámite que, en principio parecía sencillo, pero que ha acabado convirtiéndose en un ataque a la presunción de inocencia de los ciudadanos. Hablamos con él.

Pregunta. Se ha generado mucho revuelo después de que el Gobierno de España haya hecho público su apoyo a la nueva normativa que quiere endurecer la tenencia o el uso del plomo cerca de los humedales. Empecemos por el principio y simplifiquemos ¿Qué novedades son las que quiere introducir la Comisión Europea con esta modificación?

Respuesta. La Comisión insiste en tres aspectos. La primera es que quiere sancionar a quienes simplemente lleven munición de plomo alrededor de los humedales, sin necesidad de que la estén utilizando. Originalmente querían que esa distancia fuera de 300 metros, ahora aparece que les parece bien 100. Por otro lado establece la presunción de culpabilidad de cualquier cazador que lleve cartuchos con perdigón de plomo en dicha zona de seguridad y, por último, pretende unificar criterios y definir qué es un humedal Ramsar.

P. Pero esto no supone ningún cambio a efectos prácticos para los cazadores y la industria ¿no?

R. Sinceramente no creo que haya grandes consecuencias si finalmente se modificara la normativa, por lo menos no por sí misma.

R. Entonces ¿qué es lo que hace que el sector la rechace?

R. Lo que rechazamos es el ensañamiento, lo totalitario y absurdo del planteamiento. Teóricamente la Comisión Europea pretende uniformar y aplicar con criterios igualitarios la norma de prohibición de caza con perdigones de plomo en humedales, pero la verdad es que lo que hace es atacar a los derechos fundamentales de todos los ciudadanos.

Uno de los derechos sacrosantos de cualquier español y europeo, reconocido por la Constitución Española es la presunción de inocencia, y esta norma presupone que el ciudadano es culpable si no consigue demostrar que es inocente.

Además hay otras cuestiones menores que tienen que ver con la practicidad de la norma: teóricamente se aplica a los humedales Ramsar, pero en vez de utilizar el listado de los humedales considerados Ramsar y cuya relación es pública, se utiliza la definición de lo que es un humedal y esta es compleja y con grandes posibilidades de interpretación por parte del funcionario encargado de hacerla cumplir.

Todos sabemos que el 99% de la gente es razonable y que la Guardia Civil suelen actuar con sentido común. La cuestión es qué pasa con ese 1% de funcionarios a los que les vamos a dar un instrumento sancionador poco claro.

R. ¿Qué posición mantienen el resto de estados miembros?

Buena parte de los países europeos, sobre todo aquellos de la cuenca mediterránea, que son los más afectados, están en contra. Por ejemplo se han posicionado en contra Francia, Italia, Bulgaria, Grecia, Alemania, República Checa, Austria, Polonia, Hungría e Irlanda, entre otros.

P. Entonces ¿A qué cree que se debe que España sea la única de las grandes potencias europeas en apoyar esto?

R. Esto es lo que es absurdo. España es uno de los países más perjudicados por cualquier restricción a la caza con perdigón de plomo. Vamos a pagar los platos rotos del norte de Europa. No creo que nadie puede entenderlo.

P. Sabemos que el sector ha estado en contacto con el Gobierno español desde que se planteó esta reforma y que usted conoce las negociaciones de primera mano. ¿Cuál ha sido la actitud del Gobierno?

R. De pasividad. Nos han escuchado muy atentamente, con mucha amabilidad y después nos han ignorado hasta el punto de que para conocer de forma clara su posición de voto hemos tenido que solicitar al Partido Popular que hiciera una interpelación parlamentaria.

El Gobierno tiene una enorme cerrazón y poco ánimo de llegar a acuerdos positivos para el medio ambiente con los cazadores.

P. ¿Por qué cree que ha dado la espalda al sector cinegético ¿cuestiones técnicas o ideológicas?

R. Desde mi punto de vista, aquí no hay cuestiones técnicas. Si las hubiera estaríamos encantados de discutirlas y si son razonables, apoyarlas, como hemos hecho en otros temas y con gobiernos de todos los colores. Hay una enorme cerrazón y poco ánimo de llegar a acuerdos positivos para el medio ambiente.

Como curiosidad, cuando estuvimos discutiendo la propuesta de la Comisión Europea sobre la  zona de seguridad en humedales, en la que no se podría cazar con perdigón de plomo, les indicamos que los 300 metros previstos eran excesivos porque en las condiciones más óptimas un perdigón jamás podría superar los 70 m de recorrido. Nos reconocieron que esto era así pero que los 300 metros eran inamovibles. No deja de ser gracioso que la propia Comisión Europea haya reducido esta distancia a los 100 metros en su propuesta.

P. Hace unas semanas publicamos una noticia en la que nos hacíamos eco de una nota interna de la Comisión Europea que invitaba a los grupos ecologistas a crear presión a sus gobiernos para justificar la prohibición total del plomo. ¿Tiene constancia de que esas presiones estén teniendo lugar en España?

R. No tengo constancia, pero tampoco veo la necesidad de que existan. El gobierno de España ya es el máximo defensor de esta propuesta, no hay que convencerle de nada. Los ecologistas pueden estar muy tranquilos y los cazadores preocupados.

P. ¿Cree que hay una estrategia en marcha para acabar con la munición de plomo en Europa?

R. Sí, creo que hay un empeño que va más allá de cualquier análisis técnico, incluso la forma de plantear las propuestas contra el perdigón de plomo son de una enorme incoherencia y algunas comisiones participantes en el proyecto han utilizado todas sus armas para conseguir esta ampliación en las restricciones a la caza con perdigón de plomo en los humedales.

Lo más significativo, y creo que el Gobierno español debiera tomar buena nota, es que la Comisión Europea está sudando tinta para sacar esta nueva restricción y ha necesitado nueve meses, cuatro reuniones y tres votaciones, por lo menos, para tener alguna perspectiva de sacar adelante lo que es una mera modificación, aunque más radical, sobre la prohibición de caza con perdigón de plomo en humedales.

La Secretaría de Estado en Medio Ambiente tiene una posición con bastantes prejuicios con los cazadores y los estudios científicos no le parecen demasiado relevantes si no dicen lo que ellos quieren.

P. Hace dos años se hizo público un estudio español que demostraba que los perdigones de plomo de los cartuchos disparados en terrenos que no son humedales no tenían impacto alguno en las aves. ¿Nuestro Gobierno lo está teniendo en cuenta?

R. Parece que la Secretaría de Estado en Medio Ambiente tiene una posición con bastantes prejuicios con los cazadores y los estudios científicos no le parecen demasiado relevantes si no dicen lo que ellos quieren, pero sin embargo hay que decir que ese estudio científico ha tenido un importante eco en las comunidades autónomas y en otros gobiernos europeos.

Desde luego las comunidades autónomas sí lo han tenido muy en cuenta para elaborar sus estrategias sobre la gestión medioambiental y frenar algunos intentos de promover prohibiciones descabelladas.

P. ¿Cuándo y cómo cree que se resolverá la polémica votación de la reforma?

R. Imagino que lo sabremos en los próximos días; aunque la reunión ya se ha celebrado se va aplicar un sistema base de curioso que consiste que cada uno de los representantes de los países miembros de la unión europea vaya mandando por escrito –no a la vez– su posicionamiento al respecto. En cualquier caso, tras la votación hay diferentes opciones para que esta modificación no se concrete, por lo menos tal y como se propone.

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