La perdiz roja parece haber superado el bache más duro de los últimos años. Tras una primavera de 2024 marcada por la sequía y las altas temperaturas que lastraron su reproducción, los datos de 2026 confirman una tendencia positiva sostenida. Dos buenas temporadas de cría y el trabajo en el campo han devuelto a la especie a niveles más cercanos a los habituales.

Los resultados proceden del Observatorio Cinegético, que ha recopilado información a través de miles de kilómetros recorridos por cazadores en toda España. Esta red de seguimiento, cada vez más consolidada, permite tomar el pulso real a la fauna silvestre y detectar cambios en sus poblaciones con rapidez.

En total, durante la campaña de especies residentes de este año se han realizado 1.117 censos gracias a la participación de 317 cazadores, cubriendo 581 cuadrículas UTM y recorriendo cerca de 8.900 kilómetros. Un esfuerzo notable que empieza a ofrecer una fotografía bastante fiable del estado de la especie.

El indicador clave, el índice kilométrico de abundancia, alcanza en primavera de 2026 un valor de 1,15 perdices por kilómetro, por encima del 0,96 de 2025 y del 0,85 registrado en 2024. Son cifras que apuntan claramente hacia la recuperación.

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Perdiz roja. © Shutterstock

Más censos y una visión más completa

El seguimiento no se ha limitado únicamente a la perdiz roja. Durante la campaña también se han censado otras especies como urraca, corneja, grajilla o distintas palomas, además de conejo y corzo, lo que aporta una visión más amplia del ecosistema.

Destaca especialmente la implicación de regiones como Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía y Castilla y León, donde el número de censos ha sido más elevado. Sin embargo, uno de los avances más significativos ha sido el aumento de conteos en la mitad norte peninsular.

Este incremento responde a uno de los objetivos del Observatorio: lograr una cobertura más homogénea en todo el territorio nacional. Cuantos más datos se obtienen, más precisa es la radiografía del campo y mejor se pueden orientar las decisiones de gestión.

La gestión en los cotos, clave en la recuperación

Detrás de estos datos hay un factor determinante: la gestión cinegética. La instalación de bebederos y comederos, las mejoras del hábitat o la creación de refugios han contribuido a que la perdiz haya encontrado mejores condiciones para salir adelante.

El coordinador del Observatorio Cinegético, José Antonio Torres, lo resume así: «La importancia de la gestión que se está llevando a cabo en los cotos» ha sido fundamental para favorecer la recuperación de la especie en estos años con climatología más favorable. A ello se suma una decisión que muchos consideran ejemplar. En 2024, tras un mal año de cría, numerosos cotos optaron por no abatir perdices. Una medida que, aunque difícil, refleja el compromiso del sector con la sostenibilidad de la caza menor.

Ciencia y campo, cada vez más conectados

El Observatorio Cinegético se ha convertido en una herramienta clave para transformar los datos del campo en información científica útil. A través de una aplicación móvil, los cazadores registran observaciones que después analiza el equipo de Fundación Artemisan. Este modelo colaborativo, impulsado desde 2020 junto a la Real Federación Española de Caza y otras entidades, permite que la información llegue a las administraciones y tenga peso en la toma de decisiones.

El crecimiento de la red es constante y cada año se suman más participantes e instituciones. Un cambio de paradigma en el que el conocimiento generado desde el terreno empieza a jugar un papel decisivo en la gestión de la fauna.

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