El mundo de la caza vuelve a estar en el centro del debate político, y no por decisión expresa de ningún partido, sino por un descuido técnico que ha dejado al descubierto lo que muchos en el mundo rural ya sospechaban: dentro del PSOE también hay dirigentes que reconocen que la ofensiva contra la caza fue un error.
Durante un receso en las Cortes de Castilla y León, un micrófono abierto captó a varias personalidades en una conversación privada en la que, entre otras críticas internas, José Luis Vázquez, antiguo alcalde del Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso, recordaba con claridad la polémica creada por Teresa Ribera cuando reconoció públicamente que si por ella fuera «prohibiría la caza y los toros». Vázquez lo hacía sin rodeos: «La pancarta que más tiempo estuvo colgada en el balcón de mi ayuntamiento fue cuando Teresa Ribera me quitó la caza. Puse una que decía: ‘No consintamos que el Gobierno nos quite la caza».
Este tipo de afirmaciones no solo reflejan el descontento vivido en su día por buena parte del mundo rural, sino que evidencian que incluso dentro del PSOE hubo voces que sintieron como una traición las decisiones tomadas desde los despachos de Madrid.

Las consecuencias de la filtración
Pero las consecuencias de esta conversación no se han hecho esperar. Ana Sánchez, vicepresidenta segunda de las Cortes y una de las voces del audio filtrado, ha presentado su dimisión, reconociendo que sus palabras han generado una situación insostenible. También ha dejado su cargo Diego Moreno, otro de los implicados en el incidente. La dirección autonómica del partido, encabezada por Carlos Martínez, ha calificado el episodio como un «error mayúsculo» y ha advertido de que habrá más consecuencias.
El audio también recoge críticas a la propuesta del propio Martínez de dejar gobernar a la lista más votada, así como ataques contra el ministro Óscar Puente y el alcalde de Vigo, Abel Caballero, por su desprecio hacia Castilla y León y la supresión de paradas del AVE en la comunidad.
Todo esto ha puesto al descubierto una fractura interna en el PSOE castellanoleonés, pero sobre todo ha dejado un mensaje claro para quienes defendemos la caza como herramienta de gestión, forma de vida y legado cultural: dentro del propio socialismo hay quienes no están de acuerdo con la deriva anticaza que se ha tomado en los últimos años. Y cuando piensan que no se les escucha, lo dicen alto y claro.