El reconocimiento de la montería y la rehala como Bien de Interés Cultural (BIC) en Castilla-La Mancha sigue ganando apoyos institucionales. Representantes del sector cinegético regional han mantenido una reunión en la Diputación de Toledo con el vicepresidente Joaquín Romera García, en un encuentro que supone un nuevo impulso dentro de una estrategia iniciada hace ya varios años para proteger estas prácticas tradicionales.
El objetivo de esta reunión ha sido recabar el respaldo de la institución provincial para avanzar en la declaración oficial, una figura de protección que supondría blindar el valor cultural de dos pilares históricos del mundo rural castellanomanchego. Este movimiento llega después de que la Diputación de Ciudad Real mostrara su apoyo a la iniciativa el pasado mes de abril.
La propuesta no surge de forma aislada, sino que forma parte del desarrollo de los acuerdos alcanzados en el denominado Pacto por la Caza, firmado en mayo de 2023 entre el sector cinegético y representantes políticos de la región. Este marco ha servido para canalizar diferentes acciones dirigidas a la defensa y promoción de la actividad.
Un sector unido en torno a una reivindicación histórica
En la reunión celebrada en Toledo participaron representantes de las principales entidades cinegéticas, entre ellas Atica Castilla-La Mancha, la Federación de Caza de Castilla-La Mancha, Aproca, Fundación Artemisan, la Oficina Nacional de la Caza o el Real Club de Monteros, entre otras. La amplia presencia de organizaciones refleja la unidad del sector en torno a una reivindicación que consideran estratégica.

La montería y la rehala no solo tienen un valor cinegético, sino que constituyen una tradición profundamente arraigada en el territorio. Se trata de una modalidad única en el mundo por su organización y desarrollo, que forma parte del patrimonio cultural de muchas zonas rurales de Castilla-La Mancha desde hace generaciones.
Además, los representantes del sector subrayaron durante el encuentro que estas prácticas desempeñan un papel relevante en la economía rural, contribuyendo a la creación de empleo, la gestión del territorio y la fijación de población en áreas afectadas por la despoblación.
Protección cultural y futuro del medio rural
Uno de los principales argumentos que sustentan la solicitud es la necesidad de proteger oficialmente la montería y la rehala frente a los desafíos actuales. El reconocimiento como BIC permitiría preservar sus valores históricos, sociales y culturales, además de reforzar su legitimidad como actividad vinculada al territorio.
Durante la reunión también se puso el foco en su contribución al desarrollo sostenible, destacando su papel en la conservación del entorno natural y el equilibrio de las poblaciones de fauna. En este sentido, el sector insiste en que la actividad cinegética bien gestionada forma parte de la solución en muchos ecosistemas.
La Diputación de Toledo ha mostrado, según trasladan los asistentes, una actitud receptiva ante la propuesta, lo que ha sido valorado de forma positiva por los representantes cinegéticos. Confían en que este apoyo institucional se traduzca en avances concretos en los próximos meses.
El sector reafirma así su compromiso con la defensa de una tradición que consideran parte esencial del patrimonio vivo de Castilla-La Mancha y que ahora busca su reconocimiento oficial a través de una figura de máxima protección cultural.









