La Guardia Civil ha desarticulado un grupo criminal dedicado al cultivo de marihuana en dos zonas boscosas y de difícil acceso de la provincia de Cuenca. Los agentes localizaron más de 5.500 plantas de cannabis distribuidas entre dos plantaciones clandestinas levantadas sobre terrenos que habían sido parcialmente deforestados para dejar espacio a los cultivos.
La operación se ha saldado hasta el momento con la detención de dos hombres, de 35 y 32 años, que presuntamente se encargaban de cuidar y vigilar las plantas. Ambos han ingresado en prisión provisional comunicada y sin fianza, aunque la investigación continúa abierta y la Guardia Civil no descarta nuevas detenciones.
Dos plantaciones escondidas en el monte
La denominada Operación SENOLPI comenzó durante el pasado mes de junio. Después de varias semanas de investigación, los agentes localizaron dos terrenos abruptos situados en los términos municipales de Huélamo y San Martín de Boniches. La vegetación había sido eliminada en distintas áreas para habilitar bancales y zonas de trabajo. El emplazamiento, alejado de los núcleos urbanos y protegido por el propio monte, dificultaba tanto la localización de las plantaciones como el acceso hasta ellas.

La primera fase del operativo se desarrolló el 31 de julio en las proximidades de Huélamo. Efectivos de la Compañía de Cuenca y de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC) destruyeron allí un cultivo formado por unas 3.500 plantas de marihuana. La investigación continuó hasta el 3 de septiembre, cuando agentes del Equipo ROCA sorprendieron a los dos sospechosos en una segunda plantación próxima a San Martín de Boniches. Este cultivo clandestino tenía capacidad para albergar más de 2.000 plantas.
Instalados en tiendas de campaña para vigilar los cultivos
Las dos plantaciones disponían de áreas diferenciadas para trabajar y descansar. Los responsables habían instalado tiendas de campaña desde las que presuntamente vigilaban los cultivos, además de almacenar alimentos, bombonas de butano y numerosos enseres que les permitían permanecer durante largos periodos en mitad del monte.

La infraestructura también contaba con sistemas destinados a recoger y transportar agua procedente de barrancos próximos. De este modo podían regar las plantas sin depender de conducciones o suministros que facilitasen su detección. Tras completar las actuaciones, la Guardia Civil instruyó diligencias por un presunto delito contra la salud pública. Los dos detenidos fueron puestos a disposición de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Guardia de Cuenca, que decretó su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza.









