La actuación se enmarca en los controles habituales sobre la pesca de especies sometidas a una estricta regulación, como el atún rojo. En este caso, los hechos han tenido lugar en el puerto pesquero de Águilas, donde los agentes localizaron las piezas durante una inspección en la lonja, tras semanas de vigilancia por posibles irregularidades.

La intervención se produjo dentro de la operación ‘Almadraba’, impulsada por la Guardia Civil en el marco del Plan Anual de Control e Inspección de Actividades Pesqueras. Este dispositivo tiene como objetivo frenar prácticas ilegales en el litoral murciano, donde el control del atún rojo resulta especialmente sensible por su alto valor y su protección normativa.

Los agentes del SEPRONA habían detectado movimientos sospechosos a principios de abril, lo que motivó la puesta en marcha de varios dispositivos de seguimiento en el puerto. Fue en una de esas inspecciones cuando accedieron a la lonja junto al responsable de la Cofradía de Pescadores y descubrieron los dos ejemplares ocultos.

Dos piezas de gran tamaño sin autorización

Los atunes intervenidos presentaban un peso aproximado de 200 kilogramos cada uno, lo que da idea del alcance de la captura. Sin embargo, las comprobaciones posteriores confirmaron que el pescador no contaba con la autorización específica obligatoria para capturar esta especie.

El atún rojo está sometido a un sistema muy estricto que regula los cupos, los periodos de pesca y la trazabilidad de cada ejemplar. Cualquier captura fuera de estos parámetros se considera una infracción grave dentro de la normativa pesquera. Además, los agentes constataron que el denunciado no había realizado las comunicaciones obligatorias de salida y entrada a puerto, un requisito básico para el control de la actividad pesquera. Tampoco existía documentación que acreditara la captura, transporte y depósito de los peces.

Estas irregularidades han derivado en varias denuncias administrativas que ya han sido remitidas al Servicio de Pesca de la Región de Murcia, organismo encargado de tramitar el expediente sancionador.

Posibles sanciones y destino de los atunes

La legislación vigente contempla sanciones muy elevadas para este tipo de conductas. En concreto, la captura ilegal de especies reguladas como el atún rojo puede conllevar multas de hasta 600.000 euros, además de la retirada de licencias y la incautación de los equipos utilizados.

En cuanto a los ejemplares intervenidos, han quedado depositados en la Cofradía de Pescadores de Águilas a disposición de la autoridad competente. Antes de decidir su destino, deberán ser evaluados por el Servicio de Seguridad Alimentaria y Zoonosis. Si finalmente se determina que son aptos para el consumo, los dos atunes serán donados a un centro benéfico, evitando así su desperdicio tras la intervención.

Este tipo de actuaciones pone de relieve la presión que sufren determinadas especies y la importancia de los controles para garantizar la sostenibilidad de los recursos marinos, especialmente en el caso del atún rojo, cuya recuperación ha requerido años de regulación estricta.

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