La caza vuelve a situarse en el centro del debate social de la mano de Pedro Ampuero, cazador, arquero y documentalista, que recientemente participó en el programa Herrera en COPE. Durante la entrevista, Ampuero abordó algunos de los argumentos más habituales contra la actividad cinegética y defendió su papel en la conservación de la naturaleza, el aprovechamiento sostenible de los recursos y la educación ambiental de los más jóvenes.
El documentalista, conocido por ser la única persona que ha cazado con arco las 20 especies de cabra que existen en el mundo, reflexionó sobre la creciente desconexión entre la sociedad y el origen de los alimentos. Según explicó, la mayoría de los ciudadanos consume carne de forma habitual, pero desconoce por completo el proceso que hay detrás de la obtención de ese alimento.
Para Ampuero, esta realidad tiene consecuencias directas sobre el desperdicio alimentario. «Si supiésemos todo el esfuerzo que hay detrás, valoraríamos mucho más todo lo que comemos», aseguró durante la entrevista. Según detalló, quien obtiene carne procedente de una pieza cazada suele desarrollar un vínculo diferente con ese alimento. Cada animal abatido lleva asociado un recuerdo, un esfuerzo y una experiencia que, en su opinión, favorecen un mayor respeto por los recursos naturales y evita que se desperdicien.

La gestión de la fauna, una necesidad
Uno de los aspectos sobre los que más insistió fue la importancia de la caza como herramienta de gestión. Ampuero recordó que los ecosistemas tienen una capacidad limitada para albergar animales y que los desequilibrios poblacionales pueden generar problemas sanitarios y ambientales. «La caza es necesaria», afirmó de forma contundente. En este sentido, añadió que «la caza es conservación, porque al final lo que intentamos es actuar de una forma sostenible sobre esas poblaciones para que esa población tenga la mayor salud posible».
El documentalista puso como ejemplo algunos parques nacionales donde la actividad cinegética está prohibida. Según explicó, en determinados casos es necesario contratar a profesionales para realizar controles poblacionales financiados con fondos públicos. «Tenemos que pagar con nuestros impuestos para que vayan profesionales a cazar esos animales y la carne no se aprovecha y se tira», lamentó. Una situación que calificó como un «despropósito» tanto desde el punto de vista económico como ambiental.
«El furtivo no es cazador»
Durante la conversación también quiso marcar distancias entre la caza legal y el furtivismo. Ampuero fue especialmente claro al abordar esta cuestión. «El furtivo no es cazador», sentenció. Tal y como explicó, la actividad cinegética se desarrolla bajo una normativa estricta y con criterios de sostenibilidad, mientras que quienes actúan al margen de la ley no representan a los cazadores.
El documentalista reconoció que los casos de furtivismo generan un gran impacto mediático pese a ser minoritarios y consideró injusto que se utilicen para definir a todo un colectivo. Asimismo, rechazó la idea de que el cazador disfrute con la muerte de los animales. «No disfrutamos de matar los animales, disfrutamos de la caza, la persecución y todo», explicó. A su juicio, el verdadero valor de la actividad reside en el proceso, el conocimiento del medio natural y el respeto por la pieza obtenida.

Acercar la naturaleza a los más jóvenes
Ampuero también mostró su preocupación por la creciente desconexión de los niños con el mundo rural. Recordó que hace apenas dos generaciones la mayoría de los españoles sabía perfectamente de dónde procedían los alimentos que consumían. Con el objetivo de combatir lo que denominó «efecto Bambi», el documentalista dedica parte de su trabajo a divulgar la realidad de la naturaleza a través de documentales y actividades educativas. Incluso lleva a cazar a amigos de sus hijos para que comprendan «de dónde viene, por qué se hace».
En este contexto, insistió en que la muerte forma parte de los ecosistemas y que, en muchas ocasiones, los animales silvestres afrontan finales mucho más duros debido a enfermedades, hambre o depredación. «Quitar una vida tiene una responsabilidad enorme y nadie disfruta matando un animal», subrayó. Una reflexión que enlaza con el mensaje principal que defendió durante toda la entrevista: la necesidad de entender la caza dentro de la gestión sostenible de la fauna y no únicamente desde una perspectiva emocional.

El interés por este tipo de contenidos, además, parece mantenerse al alza. Prueba de ello es el éxito de Marco Polo, su próximo documental, cuya proyección en Madrid agotó las entradas de dos salas en apenas dos horas. La recaudación se destinará íntegramente a proyectos de conservación de la cabra montés y a la lucha contra la sarna que afecta a esta especie en España.
Puedes escuchar el programa al completo y la intervención de Pedro Ampuero a través de este enlace.








