Las intensas precipitaciones de los últimos meses en buena parte de España están transformando el paisaje rural de una manera poco habitual. Los campos rebosan agua, los caminos siguen embarrados y el ganado vive prácticamente empapado. Pero entre todas las imágenes que deja este invierno e inicio de primavera especialmente húmedo, hay una que ha sorprendido incluso a quienes llevan toda la vida trabajando con animales: ovejas con hierba brotando entre la lana.

La escena se ha viralizado después de que la cuenta de Instagram @postureoespanol compartiera un vídeo grabado en el interior de una furgoneta. En él, un hombre enseña a cámara una oveja con pequeños brotes verdes creciendo directamente sobre el vellón mientras comenta entre risas e incredulidad: «¿Habíais visto alguna vez una oveja que le sale hierba en la lana? Pues mira. Aquí hay una».

El autor del vídeo insiste después en la magnitud de las lluvias caídas este invierno: «Fíjate si ha llovido que les ha crecido hierba hasta en la lana». Y remata con una frase que resume la sorpresa de muchos ganaderos estos días: «La primera vez que lo veo en mi vida».

Aunque la escena pueda parecer casi surrealista, detrás del fenómeno hay una explicación completamente natural relacionada con la humedad, las semillas y el propio manejo del ganado.

La lana crea un entorno perfecto para que germinen semillas

La lana de las ovejas actúa como una especie de esponja natural. Su densidad permite retener agua durante mucho tiempo y también acumular pequeñas semillas o restos vegetales que quedan atrapados cuando los animales comen heno o se mueven entre la vegetación.

Con varios días seguidos de lluvia y humedad constante, esas semillas encuentran condiciones ideales para germinar. El resultado son pequeños brotes verdes creciendo directamente sobre el cuerpo del animal, especialmente en zonas donde la lana está más apelmazada o húmeda.

Los ganaderos explican que muchas de esas semillas proceden del propio alimento. Cuando las ovejas meten la cabeza en los canales o comederos para comer heno, parte de la granilla queda adherida a la lana. Si después pasan días enteros mojadas por la lluvia, el proceso de germinación puede activarse.

No se trata de ninguna enfermedad ni supone un riesgo grave para el animal, aunque sí evidencia hasta qué punto están siendo húmedos este invierno y primavera en algunas zonas de España.

Pastores con décadas de experiencia reconocen que nunca habían visto algo igual

El caso viral no es el único. Onda Cero recogía recientemente el testimonio de Martín, un pastor del municipio abulense de Mijares, que descubrió cómo a dos de sus ovejas —Juani y Careta— también les había crecido hierba entre la lana.

«Yo me quedé alucinado», reconocía el ganadero. Según explica, el origen está directamente relacionado con la alimentación y las lluvias continuas de este invierno. «Ellas meten más de medio cuerpo en el canal mientras les echo el heno, se conoce que les debió caer algo de granilla y eso hizo que le creciera la hierba», detallaba.

Ovejas en Ávila con hierba entre la lana. © Onda Cero

A esa situación se suma otro factor decisivo: «Este invierno ha llovido mucho, y sigue lloviendo». Las ovejas, además, viven prácticamente en libertad, en contacto permanente con la humedad y el terreno mojado.

Pese a llevar toda una vida dedicado al oficio, Martín asegura que jamás había visto algo parecido. «Esa es la historia. Yo también me quedé alucinado. Vamos, yo no lo había visto nunca hasta este invierno», admite.

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