La Isuzu D-Max afronta 2026 con una profunda renovación que va mucho más allá de un simple restyling. La marca japonesa acaba de presentar en España una nueva generación de su conocida pick up, un modelo que mantiene su filosofía de vehículo robusto y preparado para el trabajo duro, pero que estrena un conjunto mecánico completamente nuevo, más tecnología y una inédita versión eléctrica. La apuesta de Isuzu pasa por reforzar las cualidades que han convertido a la D-Max en una referencia para muchos profesionales del campo, la ganadería, la agricultura y los usuarios que buscan un vehículo capaz de desenvolverse fuera del asfalto sin renunciar a la fiabilidad.

Aunque a primera vista conserva las líneas musculosas y agresivas de la generación anterior, bajo la carrocería se esconden importantes novedades destinadas a mejorar el rendimiento, la eficiencia y las capacidades todoterreno del modelo. La principal novedad es la llegada del nuevo motor diésel 2.2 Ddi RZ4F-TC ‘Maxforce’, un propulsor desarrollado desde cero por los ingenieros de la firma japonesa. A pesar de mantener la misma potencia máxima que el anterior bloque 1.9, con 164 CV, ofrece un comportamiento notablemente más contundente gracias a una mejora sustancial del par motor.

El nuevo bloque alcanza los 400 Nm frente a los 360 Nm de la versión precedente. Sin embargo, donde realmente marca diferencias es en las bajas revoluciones. A apenas 1.000 rpm ya entrega 255 Nm, un 56% más que el modelo al que sustituye. Esto se traduce en una respuesta más inmediata, mejores recuperaciones y una mayor capacidad para afrontar situaciones exigentes con carga o remolque.
Más fuerza y una nueva transmisión automática
El aumento de prestaciones se ha conseguido gracias a una profunda revisión técnica. El nuevo motor cuenta con un bloque más ligero y compacto, nuevos componentes internos y un sistema de inyección multipunto que mejora la eficiencia térmica. También incorpora un turbocompresor de geometría variable de mayor tamaño y control electrónico, que optimiza la entrega de potencia en todo el rango de revoluciones.

A esta mecánica se suma una de las grandes novedades de la gama: una nueva caja automática Aisin de ocho velocidades. Sustituye a la anterior transmisión de seis relaciones y promete una gestión más rápida y eficiente, además de un mejor aprovechamiento del rendimiento del motor. Los clientes que prefieran una conducción más tradicional podrán seguir optando por una caja manual de seis velocidades.

La D-Max mantiene además una de sus principales señas de identidad: su capacidad para el trabajo pesado. Conserva una capacidad de remolque de hasta 3.500 kilos y sigue apostando por un sistema de tracción total pensado para desenvolverse en terrenos complicados.
Un sistema pensado para las situaciones más difíciles
Entre las novedades técnicas destaca la incorporación del sistema Rough Terrain, una solución diseñada para mejorar la motricidad cuando el terreno se complica. Este dispositivo trabaja junto al bloqueo del diferencial y al control de tracción para distribuir el par entre las ruedas con mayor adherencia y minimizar pérdidas de tracción.

La marca destaca que este sistema puede utilizarse junto al bloqueo del diferencial trasero y está disponible en cualquiera de los modos de tracción del vehículo. El objetivo es facilitar el avance en superficies deslizantes, barro, nieve o zonas pedregosas donde la adherencia es limitada.
En el apartado estético, la evolución es más discreta. La nueva generación mantiene el lenguaje de diseño inspirado en el concepto japonés Origami Miura, aunque incorpora una nueva parrilla frontal con aperturas superiores, molduras renovadas para los antinieblas, nuevos estribos laterales y llantas de diseño más agresivo. También estrena el color Inishmore Green Metalizado, un tono especialmente orientado a los usuarios del ámbito rural y profesional.
Más tecnología y ayudas a la conducción
El habitáculo también recibe mejoras. Los asientos estrenan tapicerías y costuras, mientras que el aislamiento acústico ha sido revisado para reducir el ruido durante los desplazamientos por carretera. En las versiones más equipadas aparece una nueva cámara de visión 360 grados, especialmente útil para maniobrar en espacios reducidos o para afrontar pasos complicados en conducción todoterreno. El sistema utiliza cuatro cámaras distribuidas por la carrocería para ofrecer una vista completa del entorno del vehículo.

La nueva D-Max también refuerza su dotación de ayudas a la conducción. Toda la gama incorpora sistemas ADAS de serie y añade novedades como el Driver Monitoring System (DMS), que monitoriza la atención del conductor mediante un sensor infrarrojo y emite alertas en caso de detectar signos de fatiga o distracción al volante.
Otro de los sistemas mejorados es el control de crucero adaptativo, que ahora dispone de una cámara estereoscópica con un ángulo de visión ampliado hasta los 120 grados, permitiendo identificar objetos y vehículos con mayor precisión.
Una D-Max eléctrica para uso profesional
La gran sorpresa de esta nueva generación es la llegada de una variante completamente eléctrica. La nueva Isuzu D-Max EV está orientada a un uso profesional específico, especialmente en entornos donde la recarga pueda realizarse de forma programada y donde se valore el menor coste operativo de un vehículo eléctrico.

Esta versión incorpora una batería de 66,9 kWh situada en la parte inferior del vehículo y protegida para soportar el uso fuera del asfalto. Desarrolla una potencia conjunta de 140 kW y homologa una autonomía de hasta 263 kilómetros en ciclo combinado WLTP, que puede alcanzar los 361 kilómetros en uso urbano.
A pesar de su condición eléctrica, conserva capacidades muy destacables para el trabajo. Puede transportar hasta 1.000 kilos en la caja de carga, remolcar 3.500 kilos y superar pasos de agua de hasta 600 milímetros. Además, mantiene la tracción total permanente y el sistema Rough Terrain.

La nueva gama Isuzu D-Max 2026 estará disponible en tres configuraciones de carrocería —Single, Space y Crew— y partirá desde los 33.000 euros, sin IVA, para la versión de acceso B-Strong manual. En el extremo opuesto se sitúa la Nitro Sport automática, cuyo precio alcanza los 45.300 euros, también sin IVA.








